ivoralgor
Poeta fiel al portal
Luis jugaba en un charco que había dejado la lluvia. Hizo con mucho cuidado un barco de papel que, lánguidamente, se hundía a la mitad del charco. Resopló resignado. Miró su rostro reflejado en el agua sucia y lloró inconsolable. Ya no era un niño. La sed de su alma lo consumía. Vio de soslayo el puñal manchado de carmín. Yolanda agonizaba a mitad del jardín trasero.