Daniela Cifelli
Poeta recién llegado
El desamor del pasado
En cenizas se convirtió hoy,
Ya no me envanece
Ni me arrastra a aquellos torrentes,
Donde agobiaba por completo mi corazón
Y no conocía el verdadero resplandor.
Mi tristeza era inminente
Me atacaba día a día,
Me desvanecía en mis adentros
Y me iba diluyendo en la agonía,
A veces a Dios le pedía subsidio
Y muchas veces con el corazón ahíto,
Cansado de sentirse muerto en vida,
Ahogando en un vaso de penas la poca alegría,
La poca felicidad que quizás escondida estaba
En aquel sigiloso tormento
Que en las penumbras decidió correr
Por al amor crearle repugnancia,
Y al rencor empezó a querer, se dejo convencer
El amor que siento por ti hoy
Es el entierro de mi pasado,
De mi alma insolente y envenenada
Que en algún momento se sintió muerta,
O mejor dicho, se resignó a una vida como esa,
Y hoy me permite sentirme enamorada.
No me arrepiento de quererte
Ni me lamentaré por mi corazón entregarte,
Eres la verdadera esencia
Que necesito por el resto de mis días,
Para conocer lo bonito de la vida,
La pureza de la eterna alegría
Cuando dos personas se aman
A ver en el rostro del otro una sonrisa.
Besarte lentamente,
Sentir el néctar de tus labios recorrer mi piel,
Llenarme de sed saciable sólo con tu querer
Enamorarme cada día más de tus ojos;
Tu mirada, un eterno encanto,
Que esconde un fiel secreto
De cómo el corazón me lo has robado.