Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo te anduve buscando, y en las sombras
a tientas
palpé entre los mil pliegos
insomnes
de tu cuerpo.
El agua derramada de mis tantas
caricias
me llevó a los caminos ansiosos
de tu alma,
y te encontré, furtivo
de mis locas pasiones,
los labios apretados en feroz
negativa,
con cerrojo en los besos, con ausencia
en las prisas,
con las expectativas, borradas
de tu vida.
Yo supe de tus puertas
condenadas al mundo,
llegué hasta donde llegan
los pasos
del olvido.
Yo miré como, entonces, en las sombras,
a tientas,
tú me andabas buscando
ansioso en los caminos
furtivos de mi alma.
Y ví como perdido,
sin el rumbo, sin guía,
sediento me pedías
el agua derramada.
a tientas
palpé entre los mil pliegos
insomnes
de tu cuerpo.
El agua derramada de mis tantas
caricias
me llevó a los caminos ansiosos
de tu alma,
y te encontré, furtivo
de mis locas pasiones,
los labios apretados en feroz
negativa,
con cerrojo en los besos, con ausencia
en las prisas,
con las expectativas, borradas
de tu vida.
Yo supe de tus puertas
condenadas al mundo,
llegué hasta donde llegan
los pasos
del olvido.
Yo miré como, entonces, en las sombras,
a tientas,
tú me andabas buscando
ansioso en los caminos
furtivos de mi alma.
Y ví como perdido,
sin el rumbo, sin guía,
sediento me pedías
el agua derramada.