K-rolissa
Poeta reconocido en el portal
Me queman las llagas
que se cuelan en la hierba
molidas las orbitas
cuajándose de rostros.
Sin pies y sin bocas
van matando
de trancazos
a ese insecto
que se pudre
aquí en el pecho.
-¡No.!
Les digo, pero me han
burlado el paso.
Cataratas en los dedos
limitando arboledas
de la tinta ultrajada
por mis sesos.
Y más muertos
que van directo al hoyo
y más gente matutina.
Los panaderos y sus panaderías
la ropa sucia que se apila.
Las esquinas del sol poniente
en la verja de una ventana
van tapando de topacios
las quebradas orillas de mi cama.
Amapolas negras
plagiando encantamientos
de escobas dementes,
de brujas pujando.
Y mi retorcida sonrisa
de nuevo en espera.
que se cuelan en la hierba
molidas las orbitas
cuajándose de rostros.
Sin pies y sin bocas
van matando
de trancazos
a ese insecto
que se pudre
aquí en el pecho.
-¡No.!
Les digo, pero me han
burlado el paso.
Cataratas en los dedos
limitando arboledas
de la tinta ultrajada
por mis sesos.
Y más muertos
que van directo al hoyo
y más gente matutina.
Los panaderos y sus panaderías
la ropa sucia que se apila.
Las esquinas del sol poniente
en la verja de una ventana
van tapando de topacios
las quebradas orillas de mi cama.
Amapolas negras
plagiando encantamientos
de escobas dementes,
de brujas pujando.
Y mi retorcida sonrisa
de nuevo en espera.
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