LIZA
Poeta fiel al portal
El camino duro ha sido,
la distancia se hizo muy larga,
mis equivocaciones me hicieron retroceder,
y en mi vida gozo dejó de haber.
Desde niña escuché de ti,
desde niña supe que tú eras para mí,
en mí corazón un fuego se encendía,
pero al crecer algo cambió mi perspectiva,
algo que me hizo perder de vista que yo era tu niña,
algo que me hizo crecer y en el proceso
me ví ser una nueva mujer.
Dios, en el camino te buscaba, decía conocerte,
pero más grande eran mis miedos,
mis culpas y fracasos,
en el camino tu voz escuchaba, pero
lo que mi situación a mi alma susurraba tomó
tú lugar y sedienta busqué tu agua.
Sedienta, cansada, con una culpa infundada,
que no debía estar, por que tú Padre amorosa,
tus brazos nunca cerraste, tu amor nunca limitaste,
ni de tu Presencia me privaste,
comprendí estando en tus brazos, que estaba en mi hogar,
que tú no me señalas, que buscas mi bienestar!
Comprendí que tu agua me saciaba, me sanaba y
me daba vida,
Comprendí que no importaba cuánto creía haber vivido,
Oh Dios, aún yo era tu niña!!!
En el camino mi alma creció y al volver a tí
comprendí los porqués,
Al volver a ti puedo comprender más tu amor,
acepto tu cariño, y me entrego sin reservas.
Sedienta busqué tu agua y ella sacia mi interior,
sedienta busqué la calma, la encontré en tu protección.
No volveré a caminar si no voy de tu mano,
no volveré a vivir si no miro hacia El Invisible.
Invencible, Padre bueno y amoroso,
que en medio de mi dolor a su oasis me llevó,
y sedienta, busqué tu agua
la distancia se hizo muy larga,
mis equivocaciones me hicieron retroceder,
y en mi vida gozo dejó de haber.
Desde niña escuché de ti,
desde niña supe que tú eras para mí,
en mí corazón un fuego se encendía,
pero al crecer algo cambió mi perspectiva,
algo que me hizo perder de vista que yo era tu niña,
algo que me hizo crecer y en el proceso
me ví ser una nueva mujer.
Dios, en el camino te buscaba, decía conocerte,
pero más grande eran mis miedos,
mis culpas y fracasos,
en el camino tu voz escuchaba, pero
lo que mi situación a mi alma susurraba tomó
tú lugar y sedienta busqué tu agua.
Sedienta, cansada, con una culpa infundada,
que no debía estar, por que tú Padre amorosa,
tus brazos nunca cerraste, tu amor nunca limitaste,
ni de tu Presencia me privaste,
comprendí estando en tus brazos, que estaba en mi hogar,
que tú no me señalas, que buscas mi bienestar!
Comprendí que tu agua me saciaba, me sanaba y
me daba vida,
Comprendí que no importaba cuánto creía haber vivido,
Oh Dios, aún yo era tu niña!!!
En el camino mi alma creció y al volver a tí
comprendí los porqués,
Al volver a ti puedo comprender más tu amor,
acepto tu cariño, y me entrego sin reservas.
Sedienta busqué tu agua y ella sacia mi interior,
sedienta busqué la calma, la encontré en tu protección.
No volveré a caminar si no voy de tu mano,
no volveré a vivir si no miro hacia El Invisible.
Invencible, Padre bueno y amoroso,
que en medio de mi dolor a su oasis me llevó,
y sedienta, busqué tu agua