Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sedienta está tu sed bajo mi mano
forjando mi calor en noche ardiente;
testigo de este fuego refulgente
es este amor plebeyo y soberano.
Más blanca que sal que guarda el grano
se ofrece tu cadera dulcemente;
voraz tu pecho incendia humanamente
los pastos de mi pecho más que humano.
Añades a mi piel, piel y latido,
la gloria de sentirnos terrenales,
el beso que alimenta lo prendido.
Al fin llegan felices vendavales
que arrastran tu pasión y mi estallido
al sitio de las aguas torrenciales.
forjando mi calor en noche ardiente;
testigo de este fuego refulgente
es este amor plebeyo y soberano.
Más blanca que sal que guarda el grano
se ofrece tu cadera dulcemente;
voraz tu pecho incendia humanamente
los pastos de mi pecho más que humano.
Añades a mi piel, piel y latido,
la gloria de sentirnos terrenales,
el beso que alimenta lo prendido.
Al fin llegan felices vendavales
que arrastran tu pasión y mi estallido
al sitio de las aguas torrenciales.
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