Segundos antes
Una relación longeva de siete años ,en la que todos daban todo por nosotros pensando que al final íbamos a ser algo.
Aunque parecia que íbamos por tramos, caída tras caída nos recuperamos, y al final la decisión ha sido clara, terminar y dejar de coexistir en el mismo entorno ni bajo la misma sabana, aunque al final de la noche ya tú tenías el poder de la cama y de la sábana.
Ya no tendré noches de verano con calor pegajoso a tu lado ,o noches de invierno bien apegados para sufragar el frío con calor humano, ya no sentiré tus manos empujándome o pegándome en sueños, se podría decir que eran caricias nocturnas ,a las que ya me había acostumbrado.
Me conociste flaco, fuerte, fibrado y casado, y tú fuiste la luz que me ayudó a romper las cadenas que me tenían atado, a despejarme los ojos que me habían vendado.
Esas tardes,noches o mañanas con tu incansable forma de caminar, juntos o por separado, llegábamos a cualquier lado, incluida la parada a tomar algo a mitad de tramo, también recordaré esas excursiones y vacaciones fuera el día que fuera invierno, primavera, otoño o verano, en las cuales nos despejabamos.
Como no recordar ,también esos primeros momentos en los que nuestro amor insaciable hacía que en cualquier parte nuestro Bartolo fuera cama y dormitorio al mismo tiempo. Esos tiempos en los que quedábamos ,y yo siempre esperando, tan solo vislumbrar tu sonrisa me emocionaba .
Todo acabó, no sé si para siempre o por un tiempo, pero el tiempo nos dirá si debemos volvernos a encontrar y a retomar todo donde lo dejamos.
Ya no sé si seguir escribiendo este texto llorando ,porque nuestra historia daría para varios libros, enciclopedias o diarios.
Como despedida, en este texto ,te deseo lo mejor en la vida y que sigas progresando.
Una relación longeva de siete años ,en la que todos daban todo por nosotros pensando que al final íbamos a ser algo.
Aunque parecia que íbamos por tramos, caída tras caída nos recuperamos, y al final la decisión ha sido clara, terminar y dejar de coexistir en el mismo entorno ni bajo la misma sabana, aunque al final de la noche ya tú tenías el poder de la cama y de la sábana.
Ya no tendré noches de verano con calor pegajoso a tu lado ,o noches de invierno bien apegados para sufragar el frío con calor humano, ya no sentiré tus manos empujándome o pegándome en sueños, se podría decir que eran caricias nocturnas ,a las que ya me había acostumbrado.
Me conociste flaco, fuerte, fibrado y casado, y tú fuiste la luz que me ayudó a romper las cadenas que me tenían atado, a despejarme los ojos que me habían vendado.
Esas tardes,noches o mañanas con tu incansable forma de caminar, juntos o por separado, llegábamos a cualquier lado, incluida la parada a tomar algo a mitad de tramo, también recordaré esas excursiones y vacaciones fuera el día que fuera invierno, primavera, otoño o verano, en las cuales nos despejabamos.
Como no recordar ,también esos primeros momentos en los que nuestro amor insaciable hacía que en cualquier parte nuestro Bartolo fuera cama y dormitorio al mismo tiempo. Esos tiempos en los que quedábamos ,y yo siempre esperando, tan solo vislumbrar tu sonrisa me emocionaba .
Todo acabó, no sé si para siempre o por un tiempo, pero el tiempo nos dirá si debemos volvernos a encontrar y a retomar todo donde lo dejamos.
Ya no sé si seguir escribiendo este texto llorando ,porque nuestra historia daría para varios libros, enciclopedias o diarios.
Como despedida, en este texto ,te deseo lo mejor en la vida y que sigas progresando.