Paulo Meyer
Poeta recién llegado
Te encontraste en una situación confusa
heredada de comportamientos no asumidos,
y tu reacción fue un acto reflejo tardío,
Obsecuente.
Ante semejante espectáculo contradictorio violento
los resultados iban a ser desastrosos.
¿En que estabas pensando?.
Fue un hecho punible,
enmascarado en una solución pasajera.
Una felicidad débil
una quimera fría y pálida.
Te juntas con el personaje torcido,
maquillado de paladín luminoso,
cubierto de éxito y normalidad,
un ejecutor de acciones sociales aceptables,
la invitación perfecta a una vida al fin plena.
Un día sábado nocturno como todos,
el local bulle de gente festiva,
hablan de viajes y sueños,
entonces recuerdas un detalle
algo que él hizo y te pareció extraño,
y tu ingenua pregunta,
Tu prosaica e ingenua pregunta
y la falla oculta,
su mirada roja,
su risa desdibujada,
la pequeña bestia emergiendo ante tus sorprendidos ojos.
En el auto,
el sujeto acelera,
habla incoherencias,
y tus gritos ahogados en where is my mind.
¿Que preguntaste?.
En el departamento,
le dices que se largue,
estas aterrorizada,
y tienes razón para estarlo,
porque el demonio vulgar es peligroso.
Levanta la mano y sientes el calor infame en tu mejilla.
Caes
caes al suelo helado,
tus labios ensangrentados,
desde esa furia que lo cubre todo recién te percatas de la farsa.
¿Cuál fue la pregunta?,
aun así los resultados iban a ser desastrosos.
¿En que estabas pensando?
heredada de comportamientos no asumidos,
y tu reacción fue un acto reflejo tardío,
Obsecuente.
Ante semejante espectáculo contradictorio violento
los resultados iban a ser desastrosos.
¿En que estabas pensando?.
Fue un hecho punible,
enmascarado en una solución pasajera.
Una felicidad débil
una quimera fría y pálida.
Te juntas con el personaje torcido,
maquillado de paladín luminoso,
cubierto de éxito y normalidad,
un ejecutor de acciones sociales aceptables,
la invitación perfecta a una vida al fin plena.
Un día sábado nocturno como todos,
el local bulle de gente festiva,
hablan de viajes y sueños,
entonces recuerdas un detalle
algo que él hizo y te pareció extraño,
y tu ingenua pregunta,
Tu prosaica e ingenua pregunta
y la falla oculta,
su mirada roja,
su risa desdibujada,
la pequeña bestia emergiendo ante tus sorprendidos ojos.
En el auto,
el sujeto acelera,
habla incoherencias,
y tus gritos ahogados en where is my mind.
¿Que preguntaste?.
En el departamento,
le dices que se largue,
estas aterrorizada,
y tienes razón para estarlo,
porque el demonio vulgar es peligroso.
Levanta la mano y sientes el calor infame en tu mejilla.
Caes
caes al suelo helado,
tus labios ensangrentados,
desde esa furia que lo cubre todo recién te percatas de la farsa.
¿Cuál fue la pregunta?,
aun así los resultados iban a ser desastrosos.
¿En que estabas pensando?