Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Apacentada la tarde,
En un concierto de estribillos
Resuena la voz del campo
Con la sutileza del viento
Y más allá de este silencio
Se guardan profundas voces
Que nunca supusieron
Gritar en miles de clamores.
Ahora llueve afuera,
Gotas grises de lamentos,
Un adiós y una despedida
Que se teje a paso lento,
Dejando atrás la lágrimas
Y enmarcando una sonrisa
De una felicidad fingida
Pues verte partir me deshace.
En mil pedazos caigo,
Con el trueno de la melancolía,
Entre sollozos verosímiles
Que dibujan una fantasía,
Y trazos de amabilidad
Que profieren amenazas:
De que ya nunca volverás
seguro que nunca volverás.
He abierto miles de puertas
Que un día se cerrarán,
Detrás de cada una de ellas
Mi amor parece esperará,
Sentado y agostado en vida
Moribundo sin necesidad.
Que tantas fueron las sonrisas
De colores y de esperanza
Pero para esperar prefiero
Verter mi valor en adivinanzas,
No conozco la respuesta
Del acertijo que a ti me ata.
Por eso lloro desolado,
Profiero gritos de dolor,
Se secan mis anhelos
Y solo veo la ocasión
de abrazarte ahora en mis adentros
y contigo perder la razón.
Algunos dicen que nunca es tarde
Para empezar un sendero
Pero ahora que todo está en silencio
Y solo te oigo decirme adiós
Con la certeza única y maldita
De que nunca volverás,
Te vas para dejarme solo
Te vas y no te puedo amar,
Nublado se presta el camino
Por el que te veo partir
Y sé que luego el recuerdo
Me dirá de nuevo y repetirá:
no esperes ni aguardes más,
Que seguro no volverá
En un concierto de estribillos
Resuena la voz del campo
Con la sutileza del viento
Y más allá de este silencio
Se guardan profundas voces
Que nunca supusieron
Gritar en miles de clamores.
Ahora llueve afuera,
Gotas grises de lamentos,
Un adiós y una despedida
Que se teje a paso lento,
Dejando atrás la lágrimas
Y enmarcando una sonrisa
De una felicidad fingida
Pues verte partir me deshace.
En mil pedazos caigo,
Con el trueno de la melancolía,
Entre sollozos verosímiles
Que dibujan una fantasía,
Y trazos de amabilidad
Que profieren amenazas:
De que ya nunca volverás
seguro que nunca volverás.
He abierto miles de puertas
Que un día se cerrarán,
Detrás de cada una de ellas
Mi amor parece esperará,
Sentado y agostado en vida
Moribundo sin necesidad.
Que tantas fueron las sonrisas
De colores y de esperanza
Pero para esperar prefiero
Verter mi valor en adivinanzas,
No conozco la respuesta
Del acertijo que a ti me ata.
Por eso lloro desolado,
Profiero gritos de dolor,
Se secan mis anhelos
Y solo veo la ocasión
de abrazarte ahora en mis adentros
y contigo perder la razón.
Algunos dicen que nunca es tarde
Para empezar un sendero
Pero ahora que todo está en silencio
Y solo te oigo decirme adiós
Con la certeza única y maldita
De que nunca volverás,
Te vas para dejarme solo
Te vas y no te puedo amar,
Nublado se presta el camino
Por el que te veo partir
Y sé que luego el recuerdo
Me dirá de nuevo y repetirá:
no esperes ni aguardes más,
Que seguro no volverá
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