Seis poemas y un epitafio para mi sombra

Melquiades San Juan

Poeta veterano en MP
Primero

En las tardes lluviosas ella vuelve
Desde su soledad hacia la mía
Hacemos nido
Para salvar
Del doloroso purgatorio
Nuestros mutuos fantasmas
Y sus sombras


Segundo


A veces lloro
Luego se va la lluvia entre los montes
Me deja solo
Saboreando el rocío
Qué tienes tú mujer, de miel amarga
Que no puedes vivir sólo conmigo


Tercero

Algo tiene de diablo el horizonte
Que se roba los brillos e incuba los silencios
Tabernero del viento
Posadero del frío
Padre del siempre lejos
Que se marchó contigo


Cuarto

Cuando se marcha el sol siempre la miro
Tomo el puñal del pecho y me lo quito
Todo me huele a sangre
Sangro…
Sangro…
Luego me siento vivo


Quinto

Si se vale soñar, sueño y me digo
También me ha de extrañar y hasta me nombra
Aprendimos a amar un solo cuerpo
< Loco de sentimiento, me repito >
Me repito al jurarlo como cierto
Luego me miento viéndome la sombra
Que desde algún espejo me responde
&#8220;Eso nada lo borra&#8221;



Sexto


Miento en mi soledad, entre zozobras
Mientras muere la tarde frente a un cirio
Se ha llevado la lluvia tantas sombras
Cuentas
Y ese rosario
De delirios


Epitafio

Sombra...

Muerta es mi sombra
No ha servido de sombra
No es la preciosa sombra que besa tu camino
Es sólo triste sombra
Que no es ya más tu sombra
Es sólo un mar sin brillo
Silencioso y sereno
Con rancio olor a olvido
 
Última edición:
Primero

En las tardes lluviosas ella vuelve
Desde su soledad hacia la mía
Hacemos nido
Para salvar
Del doloroso purgatorio
Nuestros mutuos fantasmas
Y sus sombras


Segundo


A veces lloro
Luego se va la lluvia entre los montes
Me deja solo
Saboreando el rocío
Qué tienes tú mujer, de miel amarga
Que no puedes vivir sólo conmigo


Tercero

Algo tiene de diablo el horizonte
Que se roba los brillos e incuba los silencios
Tabernero del viento
Posadero del frío
Padre del siempre lejos
Que se marchó contigo


Cuarto

Cuando se marcha el sol siempre la miro
Tomo el puñal del pecho y me lo quito
Todo me huele a sangre
Sangro&#8230;
Sangro&#8230;
Luego me siento vivo


Quinto

Si se vale soñar, sueño y me digo
También me ha de extrañar y hasta me nombra
Aprendimos a amar un solo cuerpo
< Loco de sentimiento, me repito >
Me repito al jurarlo como cierto
Luego me miento viéndome la sombra
Que desde algún espejo me responde
&#8220;Eso nada lo borra&#8221;



Sexto


Miento en mi soledad, entre zozobras
Mientras muere la tarde frente a un cirio
Se ha llevado la lluvia tantas sombras
Cuentas
Y ese rosario
De delirios


Epitafio

Sombra...

Muerta es mi sombra
No ha servido de sombra
No es la preciosa sombra que besa tu camino
Es sólo triste sombra
Que no es ya más tu sombra
Es sólo un mar sin brillo
Silencioso y sereno
Con rancio olor a olvido
Vaya pareciese que la soledad y sus convivientes, laceran en el silencio, grato leerte
 
Abrigada nostalgia para hacer sentir al lector parte del poema porque en sus pasajes
habita la no distancia cuando el sentimiento lo es todo.

Melquiades, usted es asocio de profunda y vibrante poesía.

Gracias por regalarnos de tu talento.
 
Primero

En las tardes lluviosas ella vuelve
Desde su soledad hacia la mía
Hacemos nido
Para salvar
Del doloroso purgatorio
Nuestros mutuos fantasmas
Y sus sombras


Segundo


A veces lloro
Luego se va la lluvia entre los montes
Me deja solo
Saboreando el rocío
Qué tienes tú mujer, de miel amarga
Que no puedes vivir sólo conmigo


Tercero

Algo tiene de diablo el horizonte
Que se roba los brillos e incuba los silencios
Tabernero del viento
Posadero del frío
Padre del siempre lejos
Que se marchó contigo


Cuarto

Cuando se marcha el sol siempre la miro
Tomo el puñal del pecho y me lo quito
Todo me huele a sangre
Sangro…
Sangro…
Luego me siento vivo


Quinto

Si se vale soñar, sueño y me digo
También me ha de extrañar y hasta me nombra
Aprendimos a amar un solo cuerpo
< Loco de sentimiento, me repito >
Me repito al jurarlo como cierto
Luego me miento viéndome la sombra
Que desde algún espejo me responde
“Eso nada lo borra”



Sexto


Miento en mi soledad, entre zozobras
Mientras muere la tarde frente a un cirio
Se ha llevado la lluvia tantas sombras
Cuentas
Y ese rosario
De delirios


Epitafio

Sombra...

Muerta es mi sombra
No ha servido de sombra
No es la preciosa sombra que besa tu camino
Es sólo triste sombra
Que no es ya más tu sombra
Es sólo un mar sin brillo
Silencioso y sereno
Con rancio olor a olvido


Es tan bonito Melqui, tan triste... quien ha amado y ha perdido necesariamente le ha de doler este poema porque refleja tanto ese ir y venir del pensamiento, del sentimiento que zozofra, que a veces se esconde, que a veces aflora cuando crees que ya era olvido...

Es sencillamente precioso.

BESOS
(¡Será posible que después de tanto tiempo no sé si Melquiadez en tu nombre o sólo un nick!)
 
Primero

En las tardes lluviosas ella vuelve
Desde su soledad hacia la mía
Hacemos nido
Para salvar
Del doloroso purgatorio
Nuestros mutuos fantasmas
Y sus sombras


Segundo


A veces lloro
Luego se va la lluvia entre los montes
Me deja solo
Saboreando el rocío
Qué tienes tú mujer, de miel amarga
Que no puedes vivir sólo conmigo


Tercero

Algo tiene de diablo el horizonte
Que se roba los brillos e incuba los silencios
Tabernero del viento
Posadero del frío
Padre del siempre lejos
Que se marchó contigo


Cuarto

Cuando se marcha el sol siempre la miro
Tomo el puñal del pecho y me lo quito
Todo me huele a sangre
Sangro…
Sangro…
Luego me siento vivo


Quinto

Si se vale soñar, sueño y me digo
También me ha de extrañar y hasta me nombra
Aprendimos a amar un solo cuerpo
< Loco de sentimiento, me repito >
Me repito al jurarlo como cierto
Luego me miento viéndome la sombra
Que desde algún espejo me responde
“Eso nada lo borra”



Sexto


Miento en mi soledad, entre zozobras
Mientras muere la tarde frente a un cirio
Se ha llevado la lluvia tantas sombras
Cuentas
Y ese rosario
De delirios


Epitafio

Sombra...

Muerta es mi sombra
No ha servido de sombra
No es la preciosa sombra que besa tu camino
Es sólo triste sombra
Que no es ya más tu sombra
Es sólo un mar sin brillo
Silencioso y sereno
Con rancio olor a olvido

puedo encontrar en este poema un hondo perfume de melancolías, un gavetero abierto de incertidumbres por algo o por ese alguien, que enluto el camino con su indigesta ausencia, y el paisaje que corroboras se hace metáfora de impronta sombra que se revuelve en la penumbra de la memoria y se rebela al olvido.

No se, si la constante rima que lleva el poema, reincidiendo en las mismas vocales, son concebidas a propósito o es caída involuntaria en ella. Pero me gustaría que intentaras hacerlo con una rima variante.

es solo una percepción particular.

El escrito es rico en imágenes y lleva secuencia que lo hace comprensible

Un abrazo.
 
Abrigada nostalgia para hacer sentir al lector parte del poema porque en sus pasajes
habita la no distancia cuando el sentimiento lo es todo.

Melquiades, usted es asocio de profunda y vibrante poesía.

Gracias por regalarnos de tu talento.

Gracias amiga, cuando leo tus comentarios pienso que encontré arrinconada a la poesía por algún sitio. Gracias amiga.
 
El olvido, epitafio para salir a la calle de la soledad y recorrer
el agua de los sentimientos que se detienen en los cristales
lacerantes de las esencias. Hay una melancolia impresa
que entre las imagenes se hace fuerza encerrada de una pena
que duerme anudada en heridas que supuran.
abrazos de luzyabsenta. magnifico


Qué bonito comentario para el tema querido amigo. Lo aprecio en todo lo que vale. Abrazos
 
Es tan bonito Melqui, tan triste... quien ha amado y ha perdido necesariamente le ha de doler este poema porque refleja tanto ese ir y venir del pensamiento, del sentimiento que zozofra, que a veces se esconde, que a veces aflora cuando crees que ya era olvido...

Es sencillamente precioso.

BESOS
(¡Será posible que después de tanto tiempo no sé si Melquiadez en tu nombre o sólo un nick!)

querida patrona y maravillosa alma del portal, de repente algo interesante surge de todo lo que se intenta; celebro que te haya gustado.

Bueno, sobre el nombre, cuando discutieron cómo me habían de llamar los primeros que se sintieron dueños de mi vida, no tuve la capacidad de opinar ni de inconformarme. Defiendo eso de que uno debiera llamarse como mejor le parezca, le guste, o como se le ocurra; hace tiempo que lo uso para escribir y opinar sobre algunas cosas, y como y no estoy en edad de ir con mis padres al registro civil, que así se llama el sitio donde le ponen nombre a toda la gente en este país, pues fui a las oficinas del Instituto Nacional del Derecho de Autor y lo registré como nombre artístico. Con él tengo registradas algunos "solos" para guitara clásica, Un ensamble para Chelo y guitarra: "Las Palomas de Chupicuaro"; otra para clarinete y guitarra "Romance para dos enamorados y un arroyo encantado", entre otras aberraciones.
Así que de alguna manera, es mi nombre.
Ciertamente me gusta más que el mío. Jajaja, Abracitos
 
Última edición:
puedo encontrar en este poema un hondo perfume de melancolías, un gavetero abierto de incertidumbres por algo o por ese alguien, que enluto el camino con su indigesta ausencia, y el paisaje que corroboras se hace metáfora de impronta sombra que se revuelve en la penumbra de la memoria y se rebela al olvido.

No se, si la constante rima que lleva el poema, reincidiendo en las mismas vocales, son concebidas a propósito o es caída involuntaria en ella. Pero me gustaría que intentaras hacerlo con una rima variante.

es solo una percepción particular.

El escrito es rico en imágenes y lleva secuencia que lo hace comprensible

Un abrazo.

Querido amigo, gracias por tomarse el tiempo de emitir un comentario.

Pues mire que el epitafio y todo lo demás así lo pensé exactamente.

Cuando niño me enseñaron las normas de la rima y el ritmo con esmero, y también con esmero las practiqué.
Solía ir por las calles acentuando con el pie izquierdo o derecho según el caso. Jugaba a decir todo con rima. Era yo muy amigo de don hemistiquio y de doña endecabíblica. Así estudiaba también el solfeo y los diferentes compases musicales.

En los intentos de poesía, cómo me ha costado, y me cuesta, librarme de esas poderosas influencias de la infancia. Y como lo que hago es muy personal y particular. Me gusta intentar hacer poemas sin atender reglas aprendidas, ni mis conceptos monolíticos: que si rima, que si no rima, que si no deben ir mezcladas las rimas con las que no riman, que si no deben ser muy largas... Ocuparme sólo en intentar poesía. Poesía sin vestiduras, pura, virginal, como decía Eli Chumacero q.e.p.d. Desgraciadamente el inconsciente mío, se sale con la suya y aparecen por ahí de una u otra forma esas influencias nefastas, y sigo haciendo más de lo mismo que siempre he hecho.
(Aclaro que éste intento es un asunto e intento personal).

Y filosofando, bendita sea su percepción, si tiene la certeza de que es verdaderamente suya. Bien atendida y respetada sea.

Y digo que, bendita si es que cree que es verdaderamente suya, porque las mías suelen, a estas alturas de mi vida, estar tan contaminadas por las ajenas, que a veces prefiero guardármelas para mí mismo para evitar acusaciones de plagio. Incluso aquéllas que, siendo adversas a la original, deben a ésta su existencia.
Que no estaría mal, de repente, sacarlas a pasear como se saca a los canes por la tarde, para que se huelan el trasero con las ideas de los demás y de repente se diputen algo en celo, a dentelladas.

Según Platón, nada malo pasaría.

El hombre es la medida de todas las cosas, es decir, todas las opiniones son verdaderas, si bien unas son mejores que otras. Platón.

Abrazos querido amigo, un placer encontrarte por aquí, y por despertarme la grata nubosidad de la demencia.
 
Última edición:
Melquíades... Yo, me he quedado impresionado. La verdad es que... No podrían ser seis poemas, porque veo entre todos, las diferentes etapas del sufrimiento por un amor. Muy pero muy bueno. Un gusto haberle leído. Bendiciones, estrellas y reputación.
 
Melquíades... Yo, me he quedado impresionado. La verdad es que... No podrían ser seis poemas, porque veo entre todos, las diferentes etapas del sufrimiento por un amor. Muy pero muy bueno. Un gusto haberle leído. Bendiciones, estrellas y reputación.

Hola Kimbisero. Imagínate que cada tarde miras el camino que parte de tu casa hacia tantos destinos, y que cada tarde los sentimientos se sintetizan en un breve néctar que guardas en el frasco de tu alma. Abrazos, gracias por leer y comentar.
 

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