camicho
Poeta asiduo al portal
Se me hizo compulsivo
seguir la sangre que ha dejado en sus versos
el rastro que dejan lágrimas infidentes.
Descanso cual hemófilo
llegada el alba, mi Selenita
para deleitarme de su imagen
ni bien anunciado el ocaso.
Insomne oficio he elegido
una vez que me enterado,
se ha mudado y habita la madeja
donde se entrelazan los sueños.
Madeja con galas grises
resaltan sus cicatrices,
patina en cúpula ozonizada
escarchada con fotones.
Reciclo retazos de momentos
en ausencia de su aliento,
los enlazo a fuerza al sendero
que por la noche guía sus pasos.
La tertulia muda inquieta las noches
con compleja orquesta, sinfonías:
ladridos callando insolencias
de casuales motores inquietos
por ecos denunciando silencios
de nuestros latidos cómplices.
Escaso argumento sostengo
Queriendo inquietar una ola muerta.
Ni todos los poemas
con los que la llamo
han merecido su tiempo.
Algunos con sutiles gotas
procuran salpicarla,
otros con descaro
rotulado llevan su nombre.
La nostalgia que me habita
hace de estos versos
infidentes testimonios
en busca de sus azules ojos
y la extraña mueca de sus labios
mezcla de sorpresa y sonrisa.
seguir la sangre que ha dejado en sus versos
el rastro que dejan lágrimas infidentes.
Descanso cual hemófilo
llegada el alba, mi Selenita
para deleitarme de su imagen
ni bien anunciado el ocaso.
Insomne oficio he elegido
una vez que me enterado,
se ha mudado y habita la madeja
donde se entrelazan los sueños.
Madeja con galas grises
resaltan sus cicatrices,
patina en cúpula ozonizada
escarchada con fotones.
Reciclo retazos de momentos
en ausencia de su aliento,
los enlazo a fuerza al sendero
que por la noche guía sus pasos.
La tertulia muda inquieta las noches
con compleja orquesta, sinfonías:
ladridos callando insolencias
de casuales motores inquietos
por ecos denunciando silencios
de nuestros latidos cómplices.
Escaso argumento sostengo
Queriendo inquietar una ola muerta.
Ni todos los poemas
con los que la llamo
han merecido su tiempo.
Algunos con sutiles gotas
procuran salpicarla,
otros con descaro
rotulado llevan su nombre.
La nostalgia que me habita
hace de estos versos
infidentes testimonios
en busca de sus azules ojos
y la extraña mueca de sus labios
mezcla de sorpresa y sonrisa.