Tomasa
Poeta recién llegado
Conduzco de regreso a casa
después de unas compras;
el semáforo está en rojo,
me detengo y clavo la mirada
en mitad de la inopia;
los pensamientos van y vienen
como almas en pena,
prófugos de sí mismos;
la tristeza pende del cielo
igual que una espada de Damocles
sobre mi cabeza.
Entonces los veo,
me arrancan de mi estupor,
cruzan la carretera juntos;
un muchacho flacucho como un galgo
empujando a su hermana en un carrito;
ni rastro de sus padres...
Y la luz del semáforo
me pone verde.
después de unas compras;
el semáforo está en rojo,
me detengo y clavo la mirada
en mitad de la inopia;
los pensamientos van y vienen
como almas en pena,
prófugos de sí mismos;
la tristeza pende del cielo
igual que una espada de Damocles
sobre mi cabeza.
Entonces los veo,
me arrancan de mi estupor,
cruzan la carretera juntos;
un muchacho flacucho como un galgo
empujando a su hermana en un carrito;
ni rastro de sus padres...
Y la luz del semáforo
me pone verde.
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