Semana abrumadora de pasión
los cofrades, su rostro han embozado
el dolor, en imágenes plasmado
y la fe, en manifiesta exaltación.
El hotelero, en otra dimensión
el chiringuito, al cielo le ha rogado
que el feligrés lo encuentre despejado
y en bocatas se pegue un atracón.
Ya llegó la turística Semana
y el cielo caprichoso no coopera,
una insistente lluvia de el emana.
Que deja a procesiones en espera
bajando el costalero su peana
y a los fieles, pesar que desespera.
Amadeo.
Esperemos que este año no suceda
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