Me gusta tu talante y tu voz sosegada;
cuando sonríes al viento, // dulce y levemente, (8+6)
germina en tu boca, y en // tus ojos, la simiente (8?+7)
que escala mis silencios de quietud enraizada.
Me gusta que te acerques cual honda marejada,
fusionando tus besos con mi aliento candente;
soy luciérnaga henchida en el bosque silente
que alumbra con su vientre tu urdimbre entrelazada.
Como espuma en las rocas y yedra en su desvelo,
abrazan mi cintura tus ansias y mi anhelo,
y prenden mis arenas al ardor de tu lumbre.
Madruga mi alborada rendida ante tu celo,
pidiendo a las horas que // me acerquen a tu cumbre, (8?+7)
y allí, sembrar de azules, estelas en el cielo.
En cuanto al continente, sin fallo alguno en métrica; hemistiquios 7 + 7, 8 + 6, y 6 + 8, los acentos, clavados [...]
Te felicito,
Isabel, por esta valerosa incursión en el soneto alejandrino. Has escrito un poema muy apasionado, con un lenguaje muy poético («
que escala mis silencios de quietud enraizada») y con un toque femenino muy encantador. Destaco también la curiosa aliteración, aparentemente sin fines retóricos, en «
que alumbra con su vientre tu urdimbre entrelazada», realmente muy linda y muy curiosa.
Ahora bien, te aconsejo que no le hagas mucho caso a nuestro compañero
José "Halcón" Galeote Matas, jejeje Ya sabes cuán entusiasta es al comentar, razón por la que ha omitido, supongo, las fallas métricas que he señalado con más o menos discreción en la cita.
Verás: no hay alejandrinos 8+6, ni 6+8. El alejandrino es siempre 7+7 y requiere, además, de un tratamiento sintáctico muy especial en sus hemistiquios, sobre todo en el primero.
La definición que de este verso hace José Domínguez Caparrós en su Diccionario de Métrica Española es la siguiente:
Alejandrino. Verso de catorce sílabas compuesto de dos hemistiquios de siete sílabas cada uno y separados por pausa que funciona como la pausa al final de verso -no permite la sinalefa y hace equivalentes los finales agudos, graves y esdrújulos-. Al ser compuesto de dos grupos menores de ocho sílabas, sólo lleva acento rítmico obligatoriamente en la sexta y decimotercera sílabas. Normalmente, cada hemistiquio irá acentuado, además, en una de sus primeras sílabas:
El lomo de las olas concluye en más espuma.
Pende ya la neblina sobre intensa planicie,
pero no faltan pájaros que tienden vuelos rápidos,
y los prolongan sobre la curva manifiesta
de las ondulaciones. Tres o cuatro gaviotas
cruzan, vuelan, insisten, sobrepasan rozando
las cumbres del tumulto, se arrojan, se detienen
un segundo de gozo: juego con alegría.
(JORGE GUILLÉN)
Se han señalado la flexibilidad y soltura como notas estilísticas del alejandrino. Se observa, igualmente, que es más adecuado a las descripciones -del paisaje, por ejemplo- que a la expresión lírica.
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En tu poema, los hemistiquios «
germina en tu boca, y en» y «
pidiendo a las horas que» terminan en monosílabo átono, por tanto no se cumple la condición del acento en 6ª | En el segundo verso pasa algo muy particular: tiene catorce sílabas métricas, pero no es alejandrino, ya que sus hemistiquios tienen 8 y 6 sílabas métricas, respectivamente.
Veo que en la mayoría de los casos has resuelto a la perfección esos aspectos técnicos, lo que me hace suponer qu
e te será muy fácil corregir esos detalles formales.
Sigue adelante,
Corazón, no te desanimes ante mis chacalidades y sigamos compartiendo amistad y poesía.
Un abrazo infinito.