rauloscar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sembrando en la nada
la fui cosechando,
entre laberintos
de mi amor callado.
Anclado en mis manos
dibuje su cuerpo,
tal cual mi mirada
lo soñó hace tiempo.
Entre los colores
que da el arco iris,
el rojo profundo
le di a su garganta.
Al brillo en sus ojos
el sol que descansa,
me guarda la noche
profunda, estrellada.
Mi cuerpo temblando
se entrega en su alma,
y soy lazarillo
de sus manos calmas.
Su pelo en aroma
de bosques dormidos,
juega en mis manos
sensual, cristalino.
El fruto deseado
coseche en la nada,
semilla a semilla
tal cual lo soñaba.
Hoy duerme en mi lecho
mis ojos la amparan
y unido a su cuerpo,
espero el mañana.
la fui cosechando,
entre laberintos
de mi amor callado.
Anclado en mis manos
dibuje su cuerpo,
tal cual mi mirada
lo soñó hace tiempo.
Entre los colores
que da el arco iris,
el rojo profundo
le di a su garganta.
Al brillo en sus ojos
el sol que descansa,
me guarda la noche
profunda, estrellada.
Mi cuerpo temblando
se entrega en su alma,
y soy lazarillo
de sus manos calmas.
Su pelo en aroma
de bosques dormidos,
juega en mis manos
sensual, cristalino.
El fruto deseado
coseche en la nada,
semilla a semilla
tal cual lo soñaba.
Hoy duerme en mi lecho
mis ojos la amparan
y unido a su cuerpo,
espero el mañana.