Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Yo me embarcare en un barco fantasma,
es la muerte disfrazada para mí.
Las copas están vacías,
la casa desolada,
el gato a muerto conteniendo
mi esfuerzo y compartiendo
esta pena .
Hay cosas que no se pueden soportar,
y yo ya no soporto ver el sol,
la noche me enloquece,
y mi cuarto está lleno de gusanos ,
y de cuadros de terror pintados en tu ausencia.
En la almohada arde el fuego,
y las sabanas como sudarios,
llenas de lágrimas de hombre solo.
El espejo cayó en una noche
de inconsciente embriagues,
también los floreros perecieron
y todas tus cosas ardieron ,
las heridas se convirtieron en humo,
aún así no pudieron extinguirse.
El barco que espero en el puerto,
me llevará a donde nunca podrás encontrarme,
mas, yo siempre te buscare y esperare,
yo no quiero olvidarte,
lo que no quiero es este dolor que cuelga de mi pecho,
lo que no quiero es verte llover por todas partes,
lo que no quiero son estas paredes vacías
no quiero la desolación en mi estancia.
Quiero volver a nacer, no quiero morir,
quiero caminar la vida de nuevo,
quiero cultivar rosas en una nube
y perfumar tus mañanas,
sin que percibas que son mis rosas.
Quiero dejar de oír, dejar de ver,
dejar de sentir la soledad,
que es una compañera monstruosa,
que solo pone agua salada en mi copa.
Mi orgullo se fue contigo,
y esa cosa que anima los cuerpos vivos,
sucumbió junto a tu última palabra,
solo queda su esqueleto fluorescente ,
que hasta en la oscuridad de ojos cerrados y embriagados
sigue presente.
Me embarco a donde no existe tu carne,
ni la mía.
me voy a sembrar rosas en una nube,
para perfumar tus mañanas,
sin que sepas jamás que yo las cultivo para ti.
Siempre serán tus rosas.
Siempre serán tus rosas.