marquelo
Negrito villero
Pisos húmedos después del desfile peregrino del llanto .
Aire
arrancado de la levedad inconmensurable de la duda.
Pasos agigantados prestos
al salto salvador del abrazo.
Pedazos de papel que prenden como el guiño etéreo de las estrellas.
Yo también llegué al despertar tenor de los gallos
toqué puertas, ventanas
caminé entre recintos que se estrechaban al llamado oscuro de la duda
jugué con ese fuego que sólo prende en las entrañas
y toqué tus ojos tus manos
y todo el delirio que lagrimea en la emoción
ahí se concentraba tu cuerpo
como una semilla andante con su agua
como una hoja que sopesa todo el frescor de las partidas
como un ansia por devorar
en mi primitiva sencillez.
Aire
arrancado de la levedad inconmensurable de la duda.
Pasos agigantados prestos
al salto salvador del abrazo.
Pedazos de papel que prenden como el guiño etéreo de las estrellas.
Yo también llegué al despertar tenor de los gallos
toqué puertas, ventanas
caminé entre recintos que se estrechaban al llamado oscuro de la duda
jugué con ese fuego que sólo prende en las entrañas
y toqué tus ojos tus manos
y todo el delirio que lagrimea en la emoción
ahí se concentraba tu cuerpo
como una semilla andante con su agua
como una hoja que sopesa todo el frescor de las partidas
como un ansia por devorar
en mi primitiva sencillez.