Ojalá que mis hijos hereden tus ojos marrones, esos que brillan como el centro cálido de los girasoles al mediodía. Que cada mirada tuya siga sembrando luz en mi pecho, y que tus besos, esos que saben a destino, solo conozcan el camino de mi piel. Deseo que lo nuestro no se marchite nunca, que el tiempo no se atreva a tocarnos. Que te quedes conmigo hasta que no se sepa dónde empiezas tú y dónde termino yo, hasta que seamos una sola forma, un solo aliento, un solo latido. Tú y yo. Yo y tú. Un eclipse perfecto. Un universo que no se acaba. Una eternidad que arde suave, pero nunca se apaga.
-DIOR
-DIOR