Morgan H.Yabar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las manecillas en los ojos
retorciendo al cerebro.
Inclinando la balanza, para que aquí
solo queden los vientos.
Hay desolada paz
abriendo sus labios, sin lamentos
eclipsando con sus colores y su portento.
Y ahora que puedes admirar
aquellos trazos de umbral,
dime si ha valido la pena
la senda, caminar.
retorciendo al cerebro.
Inclinando la balanza, para que aquí
solo queden los vientos.
Hay desolada paz
abriendo sus labios, sin lamentos
eclipsando con sus colores y su portento.
Y ahora que puedes admirar
aquellos trazos de umbral,
dime si ha valido la pena
la senda, caminar.
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