Neida C. Mina
Poeta recién llegado
Mis pies se apresuran
sobre el estrecho sendero
descalzos se encaminan
desnudos los recibe el suelo.
Uno después del otro
no se hacen esperar
incansables en cada paso
el corazón los hace avanzar.
Mientras mis manos
una junto a la otra
a la altura de mis labios
son una torre erguida...
Y alzaré la mirada
cuando esté en el umbral,
pues ¿Dónde hallaré de nuevo la vida
cuando esta se acabe?
¿Dónde será mi alegría y mi hogar
por siempre?
inamovible como el mismo cielo
inagotable como lo eterno.
Y veré con mis propios ojos...
el rostro del amor.
sobre el estrecho sendero
descalzos se encaminan
desnudos los recibe el suelo.
Uno después del otro
no se hacen esperar
incansables en cada paso
el corazón los hace avanzar.
Mientras mis manos
una junto a la otra
a la altura de mis labios
son una torre erguida...
Y alzaré la mirada
cuando esté en el umbral,
pues ¿Dónde hallaré de nuevo la vida
cuando esta se acabe?
¿Dónde será mi alegría y mi hogar
por siempre?
inamovible como el mismo cielo
inagotable como lo eterno.
Y veré con mis propios ojos...
el rostro del amor.
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