Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Senderos que se mueven
Luchando con la muerte
he salido victorioso...
¡Hasta cuándo!,
hasta cuándo seguirá
la sombra, mi columpio.
Esta noche soñé
la sombra de la calma;
imposible me moví
por senderos que se mueven.
Tú, que recorriste el laberinto,
tú, que reconstruiste los espejos;
tú, que entrelazaste mil millones
de palabras imposibles.
Tú, cielo e infierno.
Tú sabes el secreto
del espíritu.
Tú, tú y el alma,
del todo un libro abierto
con palabras de la nada...
Tú, genio e ingenio,
tú luz, y más lámpara.
Tú, silencio que habla.
¡Oh Arquímedes del verso!,
esmeralda y topacio,
la sombra que se expande...
Tu sombra es el espacio
que pasa siendo nadie,
dejando en la palabra
todo el verso hecho carne.
¿Beberé yo también
esa copa que embriaga
y nos ofrece del olvido
la memoria tambaleante
y el caballo desbocado?
Seré un perro sin su dueño
que le ladra a su collar,
y creeré que el perro sueño,
sin correa para andar,
solo es nube con el viento
que nos deja su versar.
Luchando con la muerte
he salido victorioso...
¡Hasta cuándo!,
hasta cuándo seguirá
la sombra, mi columpio.
Esta noche soñé
la sombra de la calma;
imposible me moví
por senderos que se mueven.
Tú, que recorriste el laberinto,
tú, que reconstruiste los espejos;
tú, que entrelazaste mil millones
de palabras imposibles.
Tú, cielo e infierno.
Tú sabes el secreto
del espíritu.
Tú, tú y el alma,
del todo un libro abierto
con palabras de la nada...
Tú, genio e ingenio,
tú luz, y más lámpara.
Tú, silencio que habla.
¡Oh Arquímedes del verso!,
esmeralda y topacio,
la sombra que se expande...
Tu sombra es el espacio
que pasa siendo nadie,
dejando en la palabra
todo el verso hecho carne.
¿Beberé yo también
esa copa que embriaga
y nos ofrece del olvido
la memoria tambaleante
y el caballo desbocado?
Seré un perro sin su dueño
que le ladra a su collar,
y creeré que el perro sueño,
sin correa para andar,
solo es nube con el viento
que nos deja su versar.