Oxigeno
Poeta recién llegado
Senectud
Pobladas, las anchas cejas
caídas por el peso del ver,
carceleros entre rejas,
ceñidas sin querer saber.
El cabello, blanca tiza,
perdido en el tiempo.
Suave cual ceniza
arrastrado por el viento.
Viento de la inmadurez
quejoso para los años,
sufridos por toda vejez
mimado por desengaño.
Áridos ojos sin fondo
con mirada uniforme
triangularmente redondos
color para los licores.
Sobre estos ojos serenos
labrada cual dulce tierra,
por la cabeza, los senos
por la faz, luna mísera.
Sus surcos llenos de heno
a causa del polvo y el sudor
trabajados tan de lleno
es la frente, hermoso hervor.
Pobladas, las anchas cejas
caídas por el peso del ver,
carceleros entre rejas,
ceñidas sin querer saber.
El cabello, blanca tiza,
perdido en el tiempo.
Suave cual ceniza
arrastrado por el viento.
Viento de la inmadurez
quejoso para los años,
sufridos por toda vejez
mimado por desengaño.
Áridos ojos sin fondo
con mirada uniforme
triangularmente redondos
color para los licores.
Sobre estos ojos serenos
labrada cual dulce tierra,
por la cabeza, los senos
por la faz, luna mísera.
Sus surcos llenos de heno
a causa del polvo y el sudor
trabajados tan de lleno
es la frente, hermoso hervor.