Parece ser que los únicos extranjeros permisibles son los europeos, pero incluso no cualquiera. Desde 1870 fecha aproximada en que se abrió y pagó el ingreso de inmigrantes, se lo eligió por sus conocimientos en la labranza, lejos del deseo de Sarmiento de que fueran Alemanes (Facundo). Pero cuando comenzaron a reclamar sus derechos, sobrevino la hecatombe y ya no fueron queridos, de allí que Güiraldes creara Don Segundo Sombra un relato xenófobo bajo la forma de un gaucho campechano. Incluso cuando Lugones impuso al Martín Fierro como poema nacional estuvo motivado por lo mismo. Ya no eran europeos industriosos, eran tanos, gallegos, polacos, rusos, eso que ahora decimos con cariño entonces era despectivo. Pero Barrio Norte seguía insatisfecho, luego le tocaría el turno a los cabecitas negras, los grasitas. Los japoneses que huían de la guerra, pero no los alemanes sobre todo los refugiados nazis. Le tocó el turno a coreanos y chinos pero como venían con plata en el bolsillo, bueno, que pasen. Y ahora los africanos. En la colonia había negros a montones, pero luego de 1880 casi ninguno, fueron carne de caños en las guerras, una buena parte emigró a paises vecinos y la gota que rebalsó el vaso la fiebre amarilla. Cualquiera que ve videos de Uruguay, que en la colonia tenía la misma proporción de negros, los sigue teniendo. Ergo Argentina es xenófoba y racista, Uruguay no. Y ahora les toca a los Senegaleses. Pero habría que hacerse una pregunta porque una persona emigra de su tierra, ¿es que acaso no la quiere? o bien lo hace para no morirse de hambre o porque está desvastada por la guerra como Siria, por ejemplo. Senegaleses sean bienvenidos, como lo fueron mis abuelos a su tiempo.