laura solar salas
Poeta que considera el portal su segunda casa
No soy de discursos, no soy de saludos,
no sé si soy rara por vivir aislada en la selva de cemento.
solo sé que es mi mundo y este me pertenece
son míos mis segundos, mis silencios y mis momentos.
Nunca abro mi puerta a extraños y predicadores
no respondo el teléfono, no doy donaciones
la caridad la brindo en las sombras de mi conciencia
prefiero ayudar a un niño.. que le han robado su inocencia.
No creo en la iglesia, no creo en la religión
más no soy atea sé que existe un Dios.
lo veo a diario en la sonrisa del anciano
cuya sabiduría se refleja en mis cabellos ya canos.
No soy del todo sociable ( en ocasiones) insoportable
no hablo de mi vida, no descorro las cortinas de mi verdad
ella vive encerrada en mi alma acompañada de soledad
y muchas veces ignoro, sus gritos de libertad.
¿ Porque insistir en un cambio? ¿ si mi vivir no lastima?
¿ porque traer a un señor con sotana y confesar mis culpas?
critica no vaya a misa según el... necesito una expiación
mientras calla las aberraciones de quienes ofrecen sermón.
Soy libre en mis pensamientos, no justifico mi actuar
más me estremece un llanto que no puedo silenciar
es el llanto de la pobreza, del abandono de la ancianidad
que extiende su mano en la iglesia pidiendo caridad.
La política no me identifica, pues suele engañar
olvidándose del hambre del pueblo y su necesidad
derecha o izquierda es lo mismo, ambos buscan el mismo final
enriquecerse con las carencias de quienes fueron por ellos a votar.
La libertad es mi consigna y esta en mi hogar habita
en ella no hay cabida para la astuta hipocresía,
soy autónoma en mis decisiones y en mi pensar
vivo feliz a mi manera, emancipado es mi expresar.
Mi pluma no está cohibida ella plasma mi sentir
y le digo señor cura, no vuelva a insistir,
a su iglesia no asistiré sus oídos no escucharán
supuestos pecados que solo su morbo... desea escuchar
no sé si soy rara por vivir aislada en la selva de cemento.
solo sé que es mi mundo y este me pertenece
son míos mis segundos, mis silencios y mis momentos.
Nunca abro mi puerta a extraños y predicadores
no respondo el teléfono, no doy donaciones
la caridad la brindo en las sombras de mi conciencia
prefiero ayudar a un niño.. que le han robado su inocencia.
No creo en la iglesia, no creo en la religión
más no soy atea sé que existe un Dios.
lo veo a diario en la sonrisa del anciano
cuya sabiduría se refleja en mis cabellos ya canos.
No soy del todo sociable ( en ocasiones) insoportable
no hablo de mi vida, no descorro las cortinas de mi verdad
ella vive encerrada en mi alma acompañada de soledad
y muchas veces ignoro, sus gritos de libertad.
¿ Porque insistir en un cambio? ¿ si mi vivir no lastima?
¿ porque traer a un señor con sotana y confesar mis culpas?
critica no vaya a misa según el... necesito una expiación
mientras calla las aberraciones de quienes ofrecen sermón.
Soy libre en mis pensamientos, no justifico mi actuar
más me estremece un llanto que no puedo silenciar
es el llanto de la pobreza, del abandono de la ancianidad
que extiende su mano en la iglesia pidiendo caridad.
La política no me identifica, pues suele engañar
olvidándose del hambre del pueblo y su necesidad
derecha o izquierda es lo mismo, ambos buscan el mismo final
enriquecerse con las carencias de quienes fueron por ellos a votar.
La libertad es mi consigna y esta en mi hogar habita
en ella no hay cabida para la astuta hipocresía,
soy autónoma en mis decisiones y en mi pensar
vivo feliz a mi manera, emancipado es mi expresar.
Mi pluma no está cohibida ella plasma mi sentir
y le digo señor cura, no vuelva a insistir,
a su iglesia no asistiré sus oídos no escucharán
supuestos pecados que solo su morbo... desea escuchar