pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Señor, usted hechiza entre besos
con sus labios dulces como cerezos,
las palabras suenan a bellos rezos
y las promesas se vuelven universo.
Señor, usted atrapa con la mirada
despertando a la piel enamorada,
en sus ojos me muestro desarmada
dejando las tristezas encadenadas.
Señor, usted conquista con caricias
con manos de fuego me envicias,
en su cuerpo la entrega sin malicia
eternamente graban sus caricias.
Señor, usted me vuelve fiera salvaje
sin cadenas y sin pesado equipaje,
en su erguida tierra me brinda viajes
que en la desnudez saben a linaje.
Señor, usted es fuente de inspiración
y mis versos se vuelven exclamación,
es el ángel encarnado de salvación
y en mis poemas habita con pasión.
Señor de mis versos de fuego y miel
de piel forjada con sudor y gemidos
niño, en mi pecho quedas dormido
con el alma entregándola a mi piel.
con sus labios dulces como cerezos,
las palabras suenan a bellos rezos
y las promesas se vuelven universo.
Señor, usted atrapa con la mirada
despertando a la piel enamorada,
en sus ojos me muestro desarmada
dejando las tristezas encadenadas.
Señor, usted conquista con caricias
con manos de fuego me envicias,
en su cuerpo la entrega sin malicia
eternamente graban sus caricias.
Señor, usted me vuelve fiera salvaje
sin cadenas y sin pesado equipaje,
en su erguida tierra me brinda viajes
que en la desnudez saben a linaje.
Señor, usted es fuente de inspiración
y mis versos se vuelven exclamación,
es el ángel encarnado de salvación
y en mis poemas habita con pasión.
Señor de mis versos de fuego y miel
de piel forjada con sudor y gemidos
niño, en mi pecho quedas dormido
con el alma entregándola a mi piel.