Banderita verde
Poeta asiduo al portal
Señor equis
Me despierto sola, me levanto lentamente
me baño despacio, sin prisa me visto
desayuno ligero, la boina me pongo,
salgo a la calle, entonces me doy cuenta
Cuanto te extraño.
El trasporte me trasporta
al trabajo y a la melancolía
veo rostros, escucho voces, siento cuerpos
un saludo, una sonrisa, algunos abrazos
pero yo sólo estoy pensando
a la vuelta de que esquina voy a encontrarte.
Cuanto te extraño.
El jefe me grita, la supervisora me supervisa,
el trabajo no me cuesta trabajo,
me encanta lo que hago y lo hago con gusto
mientras reviso cultivos y cuento colonias
me tocan recuerdos de voces y besos.
Cuanto te extraño.
Regreso a la casa buscando tu rostro
oyendo tu risa, sintiendo tu aliento
volteo a prisa pero es otro señor,
tú no estás o quizá ya te has ido.
Cuanto te extraño.
Ceno mi cena, ensalada y pechuga asada,
un poco de jugo, yogurt con nueces y pasitas
disfruto mi café mientras leo el Ulises de Jame Joyce
y me pierdo en su argot prácticamente incomprensible
¿con quién puedo comentar esto?
Cuanto te extraño.
Termina mi día me desnudo despacio,
me meto a la cama, cierro los ojos, me voy durmiendo
mientras siento y pienso, ¡oh señor equis!
Cuanto te extraño.
… y para los que están leyendo;
sepan que no lo extraño porque se haya ido
sino porque aún no ha llegado…
PMCS/2010-32
Me despierto sola, me levanto lentamente
me baño despacio, sin prisa me visto
desayuno ligero, la boina me pongo,
salgo a la calle, entonces me doy cuenta
Cuanto te extraño.
El trasporte me trasporta
al trabajo y a la melancolía
veo rostros, escucho voces, siento cuerpos
un saludo, una sonrisa, algunos abrazos
pero yo sólo estoy pensando
a la vuelta de que esquina voy a encontrarte.
Cuanto te extraño.
El jefe me grita, la supervisora me supervisa,
el trabajo no me cuesta trabajo,
me encanta lo que hago y lo hago con gusto
mientras reviso cultivos y cuento colonias
me tocan recuerdos de voces y besos.
Cuanto te extraño.
Regreso a la casa buscando tu rostro
oyendo tu risa, sintiendo tu aliento
volteo a prisa pero es otro señor,
tú no estás o quizá ya te has ido.
Cuanto te extraño.
Ceno mi cena, ensalada y pechuga asada,
un poco de jugo, yogurt con nueces y pasitas
disfruto mi café mientras leo el Ulises de Jame Joyce
y me pierdo en su argot prácticamente incomprensible
¿con quién puedo comentar esto?
Cuanto te extraño.
Termina mi día me desnudo despacio,
me meto a la cama, cierro los ojos, me voy durmiendo
mientras siento y pienso, ¡oh señor equis!
Cuanto te extraño.
… y para los que están leyendo;
sepan que no lo extraño porque se haya ido
sino porque aún no ha llegado…
PMCS/2010-32
Última edición: