Jeronimovillan
Poeta recién llegado
No entiendo aún las reglas escritas;
por ladrones, por fariseos escritas.
No concibo la idea del poder absoluto,
sin embargo, me rige la norma que aborrezco,
el capital que no poseo,
el perder lo que aún no se ha perdido.
Veo tiranos en gavilla,
atacando su propia vida;
pérfidos traidores, exiliados de la vida,
ladrones de lo perenne;
mancillando mi animal instinto.
Oigo en sus voces, por el whisky serenas,
la preocupación por los derechos humanos
¿Es ser humano solo un derecho,
o tenemos derecho a ser humanos?
Llenas sus gargantas – óxido de mentiras –,
pecho guapo y dólares lavados;
el voto es el triunfo el día.
Y los pobres presos,
y los pobres esclavos,
y las pobres mujeres,
y los pobres poderes.
¿Estaré en su agenda, señor presidente?
Soy el pobre transeúnte de sus mentiras,
aquel que se vendió al discurso de la patria,
de la patria olvidada y la patria condenada:
vil mentira de los diarios,
por las aceras de los barrios colgados,
colgados sus muertos en la común fosa,
en el olvido de sus días
y las lapidas de sus memorias.
No sé si algún día entenderé el poder,
solo parece que sobro en este vasto infinito
y el poder de ellos corta mis suspiros.
Sobro quizá, en este vasto infinito.
por ladrones, por fariseos escritas.
No concibo la idea del poder absoluto,
sin embargo, me rige la norma que aborrezco,
el capital que no poseo,
el perder lo que aún no se ha perdido.
Veo tiranos en gavilla,
atacando su propia vida;
pérfidos traidores, exiliados de la vida,
ladrones de lo perenne;
mancillando mi animal instinto.
Oigo en sus voces, por el whisky serenas,
la preocupación por los derechos humanos
¿Es ser humano solo un derecho,
o tenemos derecho a ser humanos?
Llenas sus gargantas – óxido de mentiras –,
pecho guapo y dólares lavados;
el voto es el triunfo el día.
Y los pobres presos,
y los pobres esclavos,
y las pobres mujeres,
y los pobres poderes.
¿Estaré en su agenda, señor presidente?
Soy el pobre transeúnte de sus mentiras,
aquel que se vendió al discurso de la patria,
de la patria olvidada y la patria condenada:
vil mentira de los diarios,
por las aceras de los barrios colgados,
colgados sus muertos en la común fosa,
en el olvido de sus días
y las lapidas de sus memorias.
No sé si algún día entenderé el poder,
solo parece que sobro en este vasto infinito
y el poder de ellos corta mis suspiros.
Sobro quizá, en este vasto infinito.
Jerónimo Villa