Señor
Déjame Señor, que lo acaricie,
con palabras dulces como e un hada.
Déjame tocar su cuerpo mío,
aunque se que se escurre como el agua.
Déjame Señor, que yo sea el viento,
para acariciar su pelo y lamer su espalda.
Déjame Señor, ser yo la sombra oscura,
que le dé miedo y así podré abrazarlo.
Déjame Señor, mentirme un poco,
de que lo tengo en cuerpo y alma.
Déjame Señor, dejarme un poco,
ser su todo, Señor, y ser su nada.
Déjame Señor, ser su presente,
su ayer, Señor, y su mañana.
Déjame Señor, que te diga,
que tengo miedo, Señor, de perderlo.
Tengo como vos, Señor, entre mis manos,
el exacto presente de mi muerte.
La terrible duda que me invade,
como si fuera tu corona en mi cabeza.
Déjame Señor, que te cuente,
que deseo cargar la cruz de amarlo siempre.
Con el manto de sus besos ser tapada,
y así quedarme entre sus brazos inerte.
Déjame que te cuente, Señor, tú ya lo sabes,
no hace falta que un día como hoy yo te moleste.
Déjame Señor, pedirte un solo favor,
déjame pedirte que no me deje.
Alejandra.
Déjame Señor, que lo acaricie,
con palabras dulces como e un hada.
Déjame tocar su cuerpo mío,
aunque se que se escurre como el agua.
Déjame Señor, que yo sea el viento,
para acariciar su pelo y lamer su espalda.
Déjame Señor, ser yo la sombra oscura,
que le dé miedo y así podré abrazarlo.
Déjame Señor, mentirme un poco,
de que lo tengo en cuerpo y alma.
Déjame Señor, dejarme un poco,
ser su todo, Señor, y ser su nada.
Déjame Señor, ser su presente,
su ayer, Señor, y su mañana.
Déjame Señor, que te diga,
que tengo miedo, Señor, de perderlo.
Tengo como vos, Señor, entre mis manos,
el exacto presente de mi muerte.
La terrible duda que me invade,
como si fuera tu corona en mi cabeza.
Déjame Señor, que te cuente,
que deseo cargar la cruz de amarlo siempre.
Con el manto de sus besos ser tapada,
y así quedarme entre sus brazos inerte.
Déjame que te cuente, Señor, tú ya lo sabes,
no hace falta que un día como hoy yo te moleste.
Déjame Señor, pedirte un solo favor,
déjame pedirte que no me deje.
Alejandra.