Adabarleon
Poeta recién llegado
Señora:
Yo soy un hombre a solas, en busca de un camino
y quisiera Señora, compartir su destino.
Perdóneme le ruego si al decirlo he faltado,
pero es que yo Señora, de usted, me he enamorado.
Espero que comprenda que en mi febril terneza,
no he dejado un momento, de admirar su belleza.
Porque es que usted Señora, me mueve a la ternura,
de admirar desde mi alma, su cálida hermosura.
Si... estoy enamorado, y aunque usted no lo quiera,
no dejaré Señora, de amarla a mi manera.
Porque este amor que siento, en mi alma, es tan profundo,
que no hay otro Señora, más grande en este mundo.
Quizás usted me diga, que estoy en gran error.
¡No puede errar mi alma que muere por su amor!
Y aunque usted no me crea, las cosas que le digo,
de mi amor verdadero, pongo a Dios por testigo.
No me conteste ahora, por favor, no lo quiero,
porque si mi amor niega, le juro que me muero.
Y sería una pena muy grande y dolorosa,
que me quite la vida, siendo usted tan hermosa.
Perdone usted Señora mi gran atrevimiento,
pero evitar no puedo, este hondo sentimiento.
Ninguna culpa tengo, de que sea tan bella
y que alumbre en mi alma, lo mismo que una estrella.
Adamis A. Barrios León
Maracaibo, Venezuela
Martes, 9 de agosto de 2.022
Todos los derechos reservados.
Yo soy un hombre a solas, en busca de un camino
y quisiera Señora, compartir su destino.
Perdóneme le ruego si al decirlo he faltado,
pero es que yo Señora, de usted, me he enamorado.
Espero que comprenda que en mi febril terneza,
no he dejado un momento, de admirar su belleza.
Porque es que usted Señora, me mueve a la ternura,
de admirar desde mi alma, su cálida hermosura.
Si... estoy enamorado, y aunque usted no lo quiera,
no dejaré Señora, de amarla a mi manera.
Porque este amor que siento, en mi alma, es tan profundo,
que no hay otro Señora, más grande en este mundo.
Quizás usted me diga, que estoy en gran error.
¡No puede errar mi alma que muere por su amor!
Y aunque usted no me crea, las cosas que le digo,
de mi amor verdadero, pongo a Dios por testigo.
No me conteste ahora, por favor, no lo quiero,
porque si mi amor niega, le juro que me muero.
Y sería una pena muy grande y dolorosa,
que me quite la vida, siendo usted tan hermosa.
Perdone usted Señora mi gran atrevimiento,
pero evitar no puedo, este hondo sentimiento.
Ninguna culpa tengo, de que sea tan bella
y que alumbre en mi alma, lo mismo que una estrella.
Adamis A. Barrios León
Maracaibo, Venezuela
Martes, 9 de agosto de 2.022
Todos los derechos reservados.