En el obligo del viento
flamea los cabellos del mar.
En el centro de la luna
parpadean los ojos del cielo
y sobre la tierra blanca de mi vientre
siento una lluvia de caricia
que cae de tu montículo varonil.
En la cintura del alba
se ciñen las manos de la distancia
Detrás de la espalda de las rocas
sonríen los labios de las olas
que rozan la extensa orilla
donde nuestros cuerpos desnudos
danzan sobre la arena.
El paisaje del amor
brilla en el espejo del alma
donde se reflejan los latidos
de tus deseos y mi pasión.