Loco
Poeta fiel al portal
De abismos. flores y sueños renacidos
En el horizonte de la creencia de los besos sin dar
sentado en el acantilado de tu risa, sin prisa,
preciosa perla macerada de brisa cálida,
veo bandadas de planetas y cometas
de feria en un firmamento de gladiolos rojos,
hacer nubes de chocolate de primavera
para tu boca de tulipanes de corolas rasgadas.
Por respirar de nuevo un soplo de tus alas de seda,
daría mi confianza en el renacer de los geiseres
de tu cuerpo que contonea al son de la música de hojas
que planean en la hierba virgen sin hoyar.
Mis pies se balancean en un andar fantasma del viento,
y despierto para saber quién soy, a dónde voy,
y despierto para reiniciar la duda de un equilibrista,
y despierto para comer mis escaras aterradas.
Despierto, que no es poco, en un pozo lleno de zinnias
punzantes que me atrapan las raíces de mi vida.
A un eclipse de olas del pasado que éramos,
pintando en el lienzo efímero de una promesa
de amor de piel dormida que se despereza,
nos da la penumbra de un techo de aceras húmedas,
da alfombra de ranúnculos y petunias deshojadas.
Sale el sol de tus pechos entre el valle de una palabra de honor,
de tu corazón que late con la soledad de un paraíso,
por tomar a este ángel viejo y caído, a ese caminante sin destino.
Vuelan los lagos congelados a tus pies de anhelos hondos
fuertes, de dama del alba engalanada de verde, grana y oro,
con tu corona de prímulas sobre camelias de intenso rojo.
Lágrimas de susurros de marionetas en el teatro dantesco
del mundo de los confiados que bañan un suelo de ceniza
de sus caídas de rodillas sangrantes, sin retorno.
La palabra subterránea de escarcha en una poesía
de tus comisuras de rima y versos que me llenan
de rosas blancas, de fucsias irrompibles
de valentía para saltar del trapecio sin red de esta lid,
de cuatro vientos solitarios que mecen el abismo,
de cuatro pilares con cimientos de barro,
de cuatro días que nos saben a hambre de exilio forzado.
Sentado en el acantilado de tu risa, balanceado la espera,
deshojando margaritas de cristal y benzeno,
me quedaría contigo mujer de desnudo jardín,
marcando el rumbo de la pasión de los paisajes por bocetar,
en el viaje de los perdedores humildes de piel de tierra yerma.