Nikkin
Poeta recién llegado
Sentencia de un tiempo añejo.
Ese mar que agita un vasto sueño
marea ceños de una mujer que al pasar
domina aquellas pantomimas sin sus dueños
entre velos negros tristes
negando al reino su cielo
asegurando no querer volar.
-No más lágrimas- dice el juez un viciado
condenando mártires sobre su mesa oval.
Resígnala a se esclavo
que en este día sin sabor
no se hará su voluntad.!- Repite el mal
Erguida ella en silencio
entregó su alma y sin sobornos
cerro sus manos frias ya con paz.
Setenta décadas y algunas flores
adornan ese pergamino de estrellas
parpadeando en compases sin colores
marcando eso que quisiste ser
y adoraste amar.
-¡Se ve la meta!- grita el pez.
-No se apaga el sueño-dice el can.
Viviendo entre lunas plateadas
Dirás un hasta luego
Suspirando sin congoja te diré:
Adiós abuela, nos veremos sin soñar.