Abrahám Emilio
Emilio.
No hay peor castigo que no querer,
como dibujar lo que no se ve:
¡¡danzas de la muerte de Salomé!!,
como el agua que no se ha de beber.
Qué castigo es el no amar ni querer,
como el beso de Judas a traición,
entre llantos, en vida fenecer
la agonía de la crucifixión.
No existe en vida, la peor arpía,
no amar, es la peor melancolía;
¡¡como llamas intensas a abrazar!!.
Por ese llanto hay en los ojos neblina,
existe aquel dolor que no termina,
¡¡como la agonía a nunca acabar!!...
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Anthony Acosta Pérez