Raamses
Poeta asiduo al portal
Enojado con el misterio
las pupilas calientes y dilatadas,
acertaste al centro frágil de mí
sin dudas en mi espalda para descubrirte.
Furiosa tú porque rompí tus peluches
advertía sus celos silenciosos,
sus deseos de oír crujir mi corazón
el febril anhelo de ponerte en mi contra.
Quemaste una estrella
su taciturna luz no comprendiste,
fueron los extraños hablando sin voz
fue un resplandor, aclarando en sombras.
Me importo un demonio si te dolió
quedarías ciega pero olerías compromiso,
donde todos te habían fallado
cuando crecer mucho era deformarse.
Darse cuenta del veneno en las golosinas
regalar un jardín para justificar los golpes,
tenía que, debía ahorcar todo lo que querías
destruida en sus regazos, sedada de confianza.
Un día no es un héroe
contra cinco años villanos,
¿qué rayos hacía yo contigo?
era sedado también, a complacencia.
Ella puede correr hacia su eje
correr en busca de fuego
desear el quiebre, el desenlace.
Prever tus síntomas de felicidad
mirar tal hematoma de confusión,
se me escapo de las manos tu descontrol
el asesino prodigo sus manos culpables;
y me disparaste, en medio de omoplatos
miraste en mí un antagonismo a tu piel
intentando salvarte yo me perdería
curando tu herida yo sangraría
de una forma sentimentalmente mortal.
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