José Valverde Yuste
Poeta que considera el portal su segunda casa
Monte de felicidad
en este calvario suntuoso,
que es la vida y sus vicisitudes.
La dulzura de tu voz,
brillantez de tu rostro,
desnuda tus adentros.
Eres la fidelidad del agua con el mar
blanca como la sal,
soy tu noche recostado
en tu cama acariciándote,
como besa el aire a la montaña.
Hoja de otoño perecedera
como el viento, como la vida,
como el candor de tu mirada
detrás de aquel iluminado cristal;
con la flor del sol acariciando
tus mejillas.
Flotas en el aire
como las gotas de rocío,
me vistes de perfumes,
de aromas frescos de la mañana
en el día de festividad de nuestra alianza.
Eres dulce y agresiva
me vistes y te desvistes
me adulas y me acongojas
una contradicción en mi alma.
Cabalgando sobre un volcán helado
llegaste a mi vida, hoy, eres la fantasía
hecha poesía;
eres mi serpiente, mi dicha.
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