Maldonado
Poeta veterano en el Portal
Arriba de la tierra,
la tarde está en su horizonte,
adormecida aletargada alcoholizada.
La veo y en mis pensamientos rojizos,
yo solo pienso en tu nombre
con mi amor eterno enfermizo.
Camino hacia tu lado
descalzo, pisando piso helado
me refugio en tu regazo
y recibo un frío abrazo.
Así es tu piel blanca como la leche,
así es tu gran belleza fría
que me entregas cada noche
y le doy idolatría.
Es verdad, que si me apartaran
de la dulce carne de tus labios,
lloraría desolado.
Es verdad, que si saliera de improviso
de tu lugar secreto fascinante,
quedaría destrozado como muerto,
por un rayo fulminante.
Vuelan buitres en rondines
dan vueltas al amante agonizando,
pero yo pleno de amor ilusionado,
solo veo palomas blancas y hermosas
que se bajan que me tocan
en mi cárcel de amor y sus candados.
Después de esta noche tormentosa,
son arrojados pedazos de mi alma
a la triste playa del amanecer
y en el vaivén de las olas
mis pensamientos despiertan.
Abajo de la tierra,
en mi corazón de barro
son enterrados sin ninguna prisa,
mis sentimientos aferrados.
Ramón Maldonado V.
02/01/10
la tarde está en su horizonte,
adormecida aletargada alcoholizada.
La veo y en mis pensamientos rojizos,
yo solo pienso en tu nombre
con mi amor eterno enfermizo.
Camino hacia tu lado
descalzo, pisando piso helado
me refugio en tu regazo
y recibo un frío abrazo.
Así es tu piel blanca como la leche,
así es tu gran belleza fría
que me entregas cada noche
y le doy idolatría.
Es verdad, que si me apartaran
de la dulce carne de tus labios,
lloraría desolado.
Es verdad, que si saliera de improviso
de tu lugar secreto fascinante,
quedaría destrozado como muerto,
por un rayo fulminante.
Vuelan buitres en rondines
dan vueltas al amante agonizando,
pero yo pleno de amor ilusionado,
solo veo palomas blancas y hermosas
que se bajan que me tocan
en mi cárcel de amor y sus candados.
Después de esta noche tormentosa,
son arrojados pedazos de mi alma
a la triste playa del amanecer
y en el vaivén de las olas
mis pensamientos despiertan.
Abajo de la tierra,
en mi corazón de barro
son enterrados sin ninguna prisa,
mis sentimientos aferrados.
Ramón Maldonado V.
02/01/10
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