Por las noches mi alma siente como la vida se deshilacha.
Me atonta ver como lo claro se viste de oscuro
y como lo dulce se torna agrio,
como desiertan las calles de calor humano y
dormitan tus ojos bajo esta bóveda oscura, llena de astros.
Mis ojos sienten como la noche se engalana de encanto,
apagando las luces, las calles y los campos
bajo una luz tenue y tiznada de llanto,
mientras en mis oídos retumba
el silencio grato que respiran las estrellas
tan cándido como una sábana
y a la vez tan libre como una nube,
pues cariñoso y soñoliento
susurra historias de la urbe.
Y a altas horas, bien dormido,
percibo el maullido de un gato lejano,
que famélico y apenado busca alimento
entre los escombros que yacen
bajo la copa de un árbol centenario.
Y pasan las horas y la noche
sigue habitando entre nosotros
hechizando lo que encuentra
por la ruta de su andanza,
mientras que tú
continúas igual de perfecta,
de hermosa y delicada,
emborrachándome de sueños,
de amor y de esperanza
hasta que los visillos del sol
escapan por la ventana,
despertando tu mirada,
tu corazón y mi alma.
Y es en este momento cuando comprendo
que la noche es como un cuento,
que tiene un principio y un final,
que tu sigues estando conmigo,
aunque la noche haya vuelto a anidar.
y como lo dulce se torna agrio,
como desiertan las calles de calor humano y
dormitan tus ojos bajo esta bóveda oscura, llena de astros.
Mis ojos sienten como la noche se engalana de encanto,
apagando las luces, las calles y los campos
bajo una luz tenue y tiznada de llanto,
mientras en mis oídos retumba
el silencio grato que respiran las estrellas
tan cándido como una sábana
y a la vez tan libre como una nube,
pues cariñoso y soñoliento
susurra historias de la urbe.
Y a altas horas, bien dormido,
percibo el maullido de un gato lejano,
que famélico y apenado busca alimento
entre los escombros que yacen
bajo la copa de un árbol centenario.
Y pasan las horas y la noche
sigue habitando entre nosotros
hechizando lo que encuentra
por la ruta de su andanza,
mientras que tú
continúas igual de perfecta,
de hermosa y delicada,
emborrachándome de sueños,
de amor y de esperanza
hasta que los visillos del sol
escapan por la ventana,
despertando tu mirada,
tu corazón y mi alma.
Y es en este momento cuando comprendo
que la noche es como un cuento,
que tiene un principio y un final,
que tu sigues estando conmigo,
aunque la noche haya vuelto a anidar.