LuKaS
L'enfant terrible
En el derrumbe de sentimientos rotos y compañía
yacía un corazón que, hasta las aurículas de entropía,
y tan lleno de energía, vivió tanto que un día murió
porque el mundo no comprendía, su alma en rebeldía,
y si sus ojos se alzaban al cielo, era nada lo que pedían,
porque aún con las manos llenas, su vida estaba vacía
dejó a su alma en agonía, una muchacha de nombre María