Miedo, de no recordar al amor
que te pinta de un color puro.
Coraje, para mancharte de sangre.
Frío, para desear que me calientes.
Ardor, para quemarte el vientre.
Cuerpos desnudos, danzando entre llamas.
Ganas, de acariciarte eternamente.
Vida, en tu corazón delirante.
Locura, en el espectáculo del bufón.
Ternura, que asesina al odio,
ahogándolo en un mar de risas.
Alegría que platica con la apatía,
expresando lo rico de un corazón que latía
y vaya, que bien se sentía, el viento
cuando rozaba nuestros cuerpos.
Éxtasis que elevaba nuestros instintos.
Instinto que llevaba, a cogernos.
Sentimientos y emociones, todo esto
que experimentamos, hace del amor
una soberbia locura, donde nadie
puede resistirse a la demencia de escapar
por un rato o eternamente de la realidad.
que te pinta de un color puro.
Coraje, para mancharte de sangre.
Frío, para desear que me calientes.
Ardor, para quemarte el vientre.
Cuerpos desnudos, danzando entre llamas.
Ganas, de acariciarte eternamente.
Vida, en tu corazón delirante.
Locura, en el espectáculo del bufón.
Ternura, que asesina al odio,
ahogándolo en un mar de risas.
Alegría que platica con la apatía,
expresando lo rico de un corazón que latía
y vaya, que bien se sentía, el viento
cuando rozaba nuestros cuerpos.
Éxtasis que elevaba nuestros instintos.
Instinto que llevaba, a cogernos.
Sentimientos y emociones, todo esto
que experimentamos, hace del amor
una soberbia locura, donde nadie
puede resistirse a la demencia de escapar
por un rato o eternamente de la realidad.
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