Jose Andrea Kastronovo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un travieso rayo de sol, juega con mis dormidas pupilas,
abro lentamente los ojos y descubro que ya es un nuevo día,
el sereno de ésta mañana, ha erizado mi ríspida piel,
pero, hoy he tenido fuerzas y pude ponerme de pie
La herida en mi corazón, hoy ya no sangra tan profusamente,
y apenas percibo que una gota roja se asoma tímidamente,
creo que esa herida mortuoria ya ha empezado a cicatrizar,
hoy no me duele tanto, creo que ya puedo intentar caminar
Dí los primeros pasos y a mis pies descalzos no les cala el suelo frío,
pude levantarme solo, ya puedo sentir desvanecerse al triste hastío,
y en el calor de ese travieso rayo, encontré un tibio alivio al alma,
ayer terminé el día sin usar muletas, ya no deseo estar más en cama
Cada persona que pasa por la calle, cada ave que canta en la fuente,
me dicen que aún sigo vivo, quizá lastimado, pero ya no de muerte,
hoy me tocó un rayo de luz, y sé que alguien si puede quererme,
ese rayo me hizo sentirme vivo y saber que es respirar sin dolerme
abro lentamente los ojos y descubro que ya es un nuevo día,
el sereno de ésta mañana, ha erizado mi ríspida piel,
pero, hoy he tenido fuerzas y pude ponerme de pie
La herida en mi corazón, hoy ya no sangra tan profusamente,
y apenas percibo que una gota roja se asoma tímidamente,
creo que esa herida mortuoria ya ha empezado a cicatrizar,
hoy no me duele tanto, creo que ya puedo intentar caminar
Dí los primeros pasos y a mis pies descalzos no les cala el suelo frío,
pude levantarme solo, ya puedo sentir desvanecerse al triste hastío,
y en el calor de ese travieso rayo, encontré un tibio alivio al alma,
ayer terminé el día sin usar muletas, ya no deseo estar más en cama
Cada persona que pasa por la calle, cada ave que canta en la fuente,
me dicen que aún sigo vivo, quizá lastimado, pero ya no de muerte,
hoy me tocó un rayo de luz, y sé que alguien si puede quererme,
ese rayo me hizo sentirme vivo y saber que es respirar sin dolerme