Arvizu Lilia
Poeta recién llegado
Sepelio
Se deslizó el vestido,
charco de seda a sus pies,
diamantinas prendidas
a colinas níveas
tendidas sobre campos blancos.
charco de seda a sus pies,
diamantinas prendidas
a colinas níveas
tendidas sobre campos blancos.
Caminó despacio;
la distancia entre la puerta
y las sábanas no era tanta.
la distancia entre la puerta
y las sábanas no era tanta.
Revueltas estaban,
prueba innegable
de la anatomía
que quedaba ahí,
imaginaria y concreta.
prueba innegable
de la anatomía
que quedaba ahí,
imaginaria y concreta.
Y en el silencio,
flotaba un no se que;
aroma raro
a deja vú en el aire.
flotaba un no se que;
aroma raro
a deja vú en el aire.
Por instinto cerró los ojos;
e imágenes rompieron
el telón de los párpados.
e imágenes rompieron
el telón de los párpados.
Y sus pupilas
sepulcros eran
de aquel amante
a quien dio por muerto.
sepulcros eran
de aquel amante
a quien dio por muerto.
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