OscarCortazar
Poeta recién llegado
En los rincones menos pensados de la altiplanicie, los valles y las honduras
percibimos los ruidos sordos con aturdimiento.
Duermen la mayor parte del año
los sismos como fuerzas semidivinas
prospectos de daños y desastres.
Los septiembres nunca se encumbran
y los perros malician el horror de los movimientos telúricos
en septiembre
cuando los movimientos de la tierra remueven algo gelatinoso e inmenso
una incertidumbre cuya magnitud es palpable
además de otras peripecias
las grietas, la tolvanera de polvo, los extraños destellos
pueden descargar su crudeza en septiembre.
Cuando quieren, los sismos descansan.
Estoy lleno de cosas que voy a desentrañar:
un posible cataclismo que ha de azotar a la nación
venido del designio de un gran otro.
percibimos los ruidos sordos con aturdimiento.
Duermen la mayor parte del año
los sismos como fuerzas semidivinas
prospectos de daños y desastres.
Los septiembres nunca se encumbran
y los perros malician el horror de los movimientos telúricos
en septiembre
cuando los movimientos de la tierra remueven algo gelatinoso e inmenso
una incertidumbre cuya magnitud es palpable
además de otras peripecias
las grietas, la tolvanera de polvo, los extraños destellos
pueden descargar su crudeza en septiembre.
Cuando quieren, los sismos descansan.
Estoy lleno de cosas que voy a desentrañar:
un posible cataclismo que ha de azotar a la nación
venido del designio de un gran otro.
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