cipres1957
Poeta veterano en el portal
Soy el segundo insignificante
entre las agujas cronológicas del olvido,
sobre la cornisa que sustenta el último suspiro
de un cohete saturniano rumbo a su séptima luna.
-
Afuera de mi centro, sobre el asfalto verde
del mísero campo de juego donde circula la savia
aterida de semáforos rojos, castradores de arterias,
me veo iluminado.
Proyección atómica sobre la vidriera rota,
expuesto entre candelabros y maniquíes,
bronces y madera, brillo y sonrisas falsas.
Allí transito náufrago en oquedades
apenas ese punto efímero
que suma y resta siempre el mismo punto.
--
Pasa un tren al galope,
cien caballos murmullan sus bufidos de vapor,
humedecen sus huellas cautivas.
Miles de segundos de hierros aplastan mis propios pasos
nadie los nota, soy sombra
que transcurre entre dos eclipses.
Nos propusimos mudar de otoños
en ráfagas de adrenalina,
aferrar la estirpe de esa rosa de amatista
hecha vientre sobre los geranios
y fuimos afiches de latas herrumbradas
en la intemperie de paredes opuestas.
Los geranios también se herrumbraron;
las paredes se aplastaron entre ellas;
el tren galopó sobre los vientres de los geranios,
se desparramaron esporas de puntos
sobre los rieles;
sobreviví apenas por mi atómica insignificancia
en la séptima luna saturniana.
entre las agujas cronológicas del olvido,
sobre la cornisa que sustenta el último suspiro
de un cohete saturniano rumbo a su séptima luna.
-
Afuera de mi centro, sobre el asfalto verde
del mísero campo de juego donde circula la savia
aterida de semáforos rojos, castradores de arterias,
me veo iluminado.
Proyección atómica sobre la vidriera rota,
expuesto entre candelabros y maniquíes,
bronces y madera, brillo y sonrisas falsas.
Allí transito náufrago en oquedades
apenas ese punto efímero
que suma y resta siempre el mismo punto.
--
Pasa un tren al galope,
cien caballos murmullan sus bufidos de vapor,
humedecen sus huellas cautivas.
Miles de segundos de hierros aplastan mis propios pasos
nadie los nota, soy sombra
que transcurre entre dos eclipses.
Nos propusimos mudar de otoños
en ráfagas de adrenalina,
aferrar la estirpe de esa rosa de amatista
hecha vientre sobre los geranios
y fuimos afiches de latas herrumbradas
en la intemperie de paredes opuestas.
Los geranios también se herrumbraron;
las paredes se aplastaron entre ellas;
el tren galopó sobre los vientres de los geranios,
se desparramaron esporas de puntos
sobre los rieles;
sobreviví apenas por mi atómica insignificancia
en la séptima luna saturniana.
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