No son las musas ni son los hados.
Es el sueño que se esfumó.
Son los ojos que se abren
y no se quieren volver a cerrar
para no soñar
para no sentir.
Son las tejas del cielo
que se cayeron
dejando al descubierto
la templada luz.
Son las noches
y son los días,
sin ser.
No son las musas ni los trasgos.
Es el corazón que se amuralló.
Es el alma alambrada de espino
para no creer.
Cerrada por derribo
y hasta nuevo aviso.
Ojalá que llegue pronto mi lluvia,
Ojalá.
Es el sueño que se esfumó.
Son los ojos que se abren
y no se quieren volver a cerrar
para no soñar
para no sentir.
Son las tejas del cielo
que se cayeron
dejando al descubierto
la templada luz.
Son las noches
y son los días,
sin ser.
No son las musas ni los trasgos.
Es el corazón que se amuralló.
Es el alma alambrada de espino
para no creer.
Cerrada por derribo
y hasta nuevo aviso.
Ojalá que llegue pronto mi lluvia,
Ojalá.