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Ser de esta tierra 8 (Un día cualquiera en mi tierra)

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
I

Asoma el sol por la sierra de Levante,
desde el mar que se divisa en la distancia,
y este cuerpo mío se incorpora
sin llegar a acomodar todos los huesos
en sus respectivos huecos.
Ya se irán calentando con un café primero,
después con un almuerzo
capaz de integrarlo todo:
las tareas, los órganos, los deseos.
Solo las vistas ya ayudan
en el empeño.
Café cumplido y ahora, posiblemente,
me regale un paseo.

II
Para la comida,
nada especial.
La nevera de gas propone,
y las ganas y un hambre de seguir
y una sed
que con solo beber se sacia.
Uno se dispone
a seguir al pie del terreno
y de lo que apetezca;
a ras de suelo
y con la mente en las nubes.
Suena la radio,
me muevo.

III
Se consume la tarde,
llega a su hora la noche
y llega hasta el tuétano
este cansancio mío.
Pero me queda la satisfacción
de haber aprovechado las horas
entre piedras, tierra y músculos
capaces de abrir caminos
donde el bosque los cierra.
Me tomo una cerveza
y escribo lo que se cuece
debajo de estas canas
acolchadas de polvo y restos de brezo.
Hora de aclararlas
y de refrescar los sudores
con una ducha fresca.
Después cena
y a relajarse en una cama
con vistas a la luna.
Esa es mi tierra;
la que me ha ido construyendo en las alturas,
entre barrancos y desniveles,
con mis manos y otras manos.
Y en ella soy… y somos...
mientras se pueda.
 
I

Asoma el sol por la sierra de Levante,
desde el mar que se divisa en la distancia,
y este cuerpo mío se incorpora
sin llegar a acomodar todos los huesos
en sus respectivos huecos.
Ya se irán calentando con un café primero,
después con un almuerzo
capaz de integrarlo todo:
las tareas, los órganos, los deseos.
Solo las vistas ya ayudan
en el empeño.
Café cumplido y ahora, posiblemente,
me regale un paseo.

II
Para la comida,
nada especial.
La nevera de gas propone,
y las ganas y un hambre de seguir
y una sed
que con solo beber se sacia.
Uno se dispone
a seguir al pie del terreno
y de lo que apetezca;
a ras de suelo
y con la mente en las nubes.
Suena la radio,
me muevo.

III
Se consume la tarde,
llega a su hora la noche
y llega hasta el tuétano
este cansancio mío.
Pero me queda la satisfacción
de haber aprovechado las horas
entre piedras, tierra y músculos
capaces de abrir caminos
donde el bosque los cierra.
Me tomo una cerveza
y escribo lo que se cuece
debajo de estas canas
acolchadas de polvo y restos de brezo.
Hora de aclararlas
y de refrescar los sudores
con una ducha fresca.
Después cena
y a relajarse en una cama
con vistas a la luna.
Esa es mi tierra;
la que me ha ido construyendo en las alturas,
entre barrancos y desniveles,
con mis manos y otras manos.
Y en ella soy… y somos...
mientras se pueda.

Excelentes versos Alonso, cualquiera diría, no es nada del otro mundo, despertar por partes, sentir hambre, sed, deseos de un café, sacudir el esqueleto con una melodía, atender el llamado de la nevera, escuchar la necesidad de encender la luz, buscar el agua para refrescar el cuerpo y la mente, pero pocos pueden decir que disfrutan de las pequeñas cosas cotidianas con la sencillez con la que nos narras tu gozo diario, de saberte vivo, útil y completo, muchas gracias por compartir ese amanecer en lunes, los días en los que necesito instructivo para caminar jajaja, un enorme placer leerte, besos.
AMANECER04.gif
 
Excelentes versos Alonso, cualquiera diría, no es nada del otro mundo, despertar por partes, sentir hambre, sed, deseos de un café, sacudir el esqueleto con una melodía, atender el llamado de la nevera, escuchar la necesidad de encender la luz, buscar el agua para refrescar el cuerpo y la mente, pero pocos pueden decir que disfrutan de las pequeñas cosas cotidianas con la sencillez con la que nos narras tu gozo diario, de saberte vivo, útil y completo, muchas gracias por compartir ese amanecer en lunes, los días en los que necesito instructivo para caminar jajaja, un enorme placer leerte, besos.
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Qué alegría verte por mi tierra, esa donde vuelan libres mariposas y libélulas y pacen cabras a sus anchas, sin dueño, y los días son un regalo en los que lo obligado es disfrutar de las tareas sin importar el tiempo que se invierte.
Qué diferencia... Ayer vine de esa tierra, porque de lunes a sábado aún hay que trabajar entre naranjos, pero cuando se acabe la campaña me subo y no bajo hasta septiembre, je je.
Te vi después de descargar y cortar la leña que nos trajimos... que esta casa que nos alberga los inviernos es muy fría y allá tenemos buen material para calentar cualquier ambiente.
Como digo muchas veces, allá ni luz ni agua se pagan, son un regalo... y la comida se comparte con los animalillos del lugar.
Qué preciosidad disfrutar de las pequeñas cosas que no tienen precio... hasta se ve el mar desde la porche aunque esté a más de setenta kilómetros... en los días claros.
Precioso atardecer el que me traes, Mariposa Ale, y desde esta vieja casona te lo agradezco infinitamente.
Besos...
 
Mi muy apreciado compañero,tú como un elemento más de esa tierra que te cobija, te reconocen los los animales que la habitan, las aves, los árboles,las piedras,tú como parte de la tierra, sin pretender imperar en ella ni explotarla,solo amarla y protegerla contemplarla desde ese rincón de tu paraíso mientras tras el día de trabajo, en el ocaso, al atardecer, reposas con el espíritu sereno.
Eres inspirador, Alonso; gusto leerte siempre querido Poeta.
Un abrazo desde mi rincón.
Isabel
 
Última edición:
Conozco ese placer, estimado Alonso, de llegar al atardecer con el músculo cansado y el pelo polvoriento; me parece muy bueno darle su contenido existencial, como haces en este relato poético.

abrazo
Jorge
 
I

Asoma el sol por la sierra de Levante,
desde el mar que se divisa en la distancia,
y este cuerpo mío se incorpora
sin llegar a acomodar todos los huesos
en sus respectivos huecos.
Ya se irán calentando con un café primero,
después con un almuerzo
capaz de integrarlo todo:
las tareas, los órganos, los deseos.
Solo las vistas ya ayudan
en el empeño.
Café cumplido y ahora, posiblemente,
me regale un paseo.

II
Para la comida,
nada especial.
La nevera de gas propone,
y las ganas y un hambre de seguir
y una sed
que con solo beber se sacia.
Uno se dispone
a seguir al pie del terreno
y de lo que apetezca;
a ras de suelo
y con la mente en las nubes.
Suena la radio,
me muevo.

III
Se consume la tarde,
llega a su hora la noche
y llega hasta el tuétano
este cansancio mío.
Pero me queda la satisfacción
de haber aprovechado las horas
entre piedras, tierra y músculos
capaces de abrir caminos
donde el bosque los cierra.
Me tomo una cerveza
y escribo lo que se cuece
debajo de estas canas
acolchadas de polvo y restos de brezo.
Hora de aclararlas
y de refrescar los sudores
con una ducha fresca.
Después cena
y a relajarse en una cama
con vistas a la luna.
Esa es mi tierra;
la que me ha ido construyendo en las alturas,
entre barrancos y desniveles,
con mis manos y otras manos.
Y en ella soy… y somos...

mientras se pueda.


Alonso qué bonito, como has personalizado tu tierra en ti, en tu día a día , para que ir más lejos si la tierra de uno solo es el espacio que habitamos, nuestra patria , nuestros amores, nuestras penas y nuestras alegrías, es, nuestro vivir cotidiano, porque más allá ya es otro mundo. Me ha encado


Un abrazo amigo


Carmen
 
I

Asoma el sol por la sierra de Levante,
desde el mar que se divisa en la distancia,
y este cuerpo mío se incorpora
sin llegar a acomodar todos los huesos
en sus respectivos huecos.
Ya se irán calentando con un café primero,
después con un almuerzo
capaz de integrarlo todo:
las tareas, los órganos, los deseos.
Solo las vistas ya ayudan
en el empeño.
Café cumplido y ahora, posiblemente,
me regale un paseo.

II
Para la comida,
nada especial.
La nevera de gas propone,
y las ganas y un hambre de seguir
y una sed
que con solo beber se sacia.
Uno se dispone
a seguir al pie del terreno
y de lo que apetezca;
a ras de suelo
y con la mente en las nubes.
Suena la radio,
me muevo.

III
Se consume la tarde,
llega a su hora la noche
y llega hasta el tuétano
este cansancio mío.
Pero me queda la satisfacción
de haber aprovechado las horas
entre piedras, tierra y músculos
capaces de abrir caminos
donde el bosque los cierra.
Me tomo una cerveza
y escribo lo que se cuece
debajo de estas canas
acolchadas de polvo y restos de brezo.
Hora de aclararlas
y de refrescar los sudores
con una ducha fresca.
Después cena
y a relajarse en una cama
con vistas a la luna.
Esa es mi tierra;
la que me ha ido construyendo en las alturas,
entre barrancos y desniveles,
con mis manos y otras manos.
Y en ella soy… y somos...
mientras se pueda.
Ayyy Alonso, somos parte de la tierra que nos alimenta y a la que alimentaremos algún día, Dios quiera que tardío. He recorrido contigo tu precioso terruño, he sudado contigo y he amado tu paisaje, sus alturas y desniveles... ayyy para suspirar de belleza... Encantada de leerte mi querido y admirado amigo. Muchos besos llenos de profundo cariño y verdadera admiración.....muááááacksssss...
 
I

Asoma el sol por la sierra de Levante,
desde el mar que se divisa en la distancia,
y este cuerpo mío se incorpora
sin llegar a acomodar todos los huesos
en sus respectivos huecos.
Ya se irán calentando con un café primero,
después con un almuerzo
capaz de integrarlo todo:
las tareas, los órganos, los deseos.
Solo las vistas ya ayudan
en el empeño.
Café cumplido y ahora, posiblemente,
me regale un paseo.

II
Para la comida,
nada especial.
La nevera de gas propone,
y las ganas y un hambre de seguir
y una sed
que con solo beber se sacia.
Uno se dispone
a seguir al pie del terreno
y de lo que apetezca;
a ras de suelo
y con la mente en las nubes.
Suena la radio,
me muevo.

III
Se consume la tarde,
llega a su hora la noche
y llega hasta el tuétano
este cansancio mío.
Pero me queda la satisfacción
de haber aprovechado las horas
entre piedras, tierra y músculos
capaces de abrir caminos
donde el bosque los cierra.
Me tomo una cerveza
y escribo lo que se cuece
debajo de estas canas
acolchadas de polvo y restos de brezo.
Hora de aclararlas
y de refrescar los sudores
con una ducha fresca.
Después cena
y a relajarse en una cama
con vistas a la luna.
Esa es mi tierra;
la que me ha ido construyendo en las alturas,
entre barrancos y desniveles,
con mis manos y otras manos.
Y en ella soy… y somos...
mientras se pueda.

Un día en ti tierra, así me ha parecido sentirme leyéndote.

Un placer de lectura.
Abrazos.
 
Mi muy apreciado compañero,tú como un elemento más de esa tierra que te cobija, te reconocen los los animales que la habitan, las aves, los árboles,las piedras,tú como parte de la tierra, sin pretender imperar en ella ni explotarla,solo amarla y protegerla contemplarla desde ese rincón de tu paraíso mientras tras el día de trabajo, en el ocaso, al atardecer, reposas con el espíritu sereno.
Eres inspirador, Alonso; gusto leerte siempre querido Poeta.
Un abrazo desde mi rincón.
Isabel
Hola, Isabel, que por las tierras bajas andamos. Me hubiera gustado venir ayer, pero me tocó quedarme a esperar un camión a cien kilómetros de casa. Después vuelta al hogar con noche cerrada. Cuando vuelva a subir a las montañas y a ese refugio de tierra y piedras no bajo en meses, je je je. Aunque si puedo para Fallas y Pascuas me dejo caer por allí... y que me quiten lo bailado… a la espera ando de que me den fiesta hasta el martes.
Muchas gracias desde este porche, que en casa también tenemos porche aunque las vistas sean a un patio interior.
Besos.
 
Conozco ese placer, estimado Alonso, de llegar al atardecer con el músculo cansado y el pelo polvoriento; me parece muy bueno darle su contenido existencial, como haces en este relato poético.

abrazo
Jorge
Hola Jorge. Y qué bien sienta una ducha, al final del día, aunque no tengamos agua caliente por allá por las montañas.
Estuve por allí este fin de semana y convencido estoy de que aquella es mi tierra, mi país y mi patria... Merecía un poema al libre estilo del que se deja llevar por sus encantos.
Mil gracias por estar y un abrazo.
 
I

Asoma el sol por la sierra de Levante,
desde el mar que se divisa en la distancia,
y este cuerpo mío se incorpora
sin llegar a acomodar todos los huesos
en sus respectivos huecos.
Ya se irán calentando con un café primero,
después con un almuerzo
capaz de integrarlo todo:
las tareas, los órganos, los deseos.
Solo las vistas ya ayudan
en el empeño.
Café cumplido y ahora, posiblemente,
me regale un paseo.

II
Para la comida,
nada especial.
La nevera de gas propone,
y las ganas y un hambre de seguir
y una sed
que con solo beber se sacia.
Uno se dispone
a seguir al pie del terreno
y de lo que apetezca;
a ras de suelo
y con la mente en las nubes.
Suena la radio,
me muevo.

III
Se consume la tarde,
llega a su hora la noche
y llega hasta el tuétano
este cansancio mío.
Pero me queda la satisfacción
de haber aprovechado las horas
entre piedras, tierra y músculos
capaces de abrir caminos
donde el bosque los cierra.
Me tomo una cerveza
y escribo lo que se cuece
debajo de estas canas
acolchadas de polvo y restos de brezo.
Hora de aclararlas
y de refrescar los sudores
con una ducha fresca.
Después cena
y a relajarse en una cama
con vistas a la luna.
Esa es mi tierra;
la que me ha ido construyendo en las alturas,
entre barrancos y desniveles,
con mis manos y otras manos.
Y en ella soy… y somos...
mientras se pueda.

Y no puede ser de otra, se ama la tierra en donde fijamos las huellas desde el amanecer hasta la noche y cada momento participa en nosotros con las cosas cotidianas, esas que siempre tienen su lugar en la vida. Fluye y es como ser partícipe de esa grandeza. Me ha encantado en su totalidad, un saludo y gran abrazo, Alonso.
 

Alonso qué bonito, como has personalizado tu tierra en ti, en tu día a día , para que ir más lejos si la tierra de uno solo es el espacio que habitamos, nuestra patria , nuestros amores, nuestras penas y nuestras alegrías, es, nuestro vivir cotidiano, porque más allá ya es otro mundo. Me ha encado


Un abrazo amigo


Carmen
Qué razón tienes, Carmen. Esa tierra que pisamos con delicadeza es nuestro mundo... y nos trata bien cuando la llegamos a conocer y a respetarla.
Después está el gran mundo, las ostentosas patrias, las banderas, los hurtos, las incomprensiones... una tierra de nadie con demasiados pretendientes e intereses.
Un gran abrazo hasta tu tierra con cariño.
 
Ayyy Alonso, somos parte de la tierra que nos alimenta y a la que alimentaremos algún día, Dios quiera que tardío. He recorrido contigo tu precioso terruño, he sudado contigo y he amado tu paisaje, sus alturas y desniveles... ayyy para suspirar de belleza... Encantada de leerte mi querido y admirado amigo. Muchos besos llenos de profundo cariño y verdadera admiración.....muááááacksssss...
Hola, Lomi, y yo encantado de verte brincando por esta tierra, como yo, desde el Barranco de La Ventana hasta el pico Caroig, pasando por Charcos, abrigos con pinturas rupestres y riachuelos... Y cuánta vida albergan.
Besos, Lomi, y mil gracias por venir.
 
Y no puede ser de otra, se ama la tierra en donde fijamos las huellas desde el amanecer hasta la noche y cada momento participa en nosotros con las cosas cotidianas, esas que siempre tienen su lugar en la vida. Fluye y es como ser partícipe de esa grandeza. Me ha encantado en su totalidad, un saludo y gran abrazo, Alonso.
A las buenas tardes-días, por aquí o por allá, compañera.
No sé el porqué pero últimamente lo que publico me lleva a la tierra, a esa misma tierra que me encanta y a la que me voy mañana a pasar unos días, los días de fiesta y Fallas por esta provincia.
Los poemas escritos con otros temáticas los dejo para más adelante.

Mil agracias, Nancy, y un gran abrazo.
 
Qué alegría verte por mi tierra, esa donde vuelan libres mariposas y libélulas y pacen cabras a sus anchas, sin dueño, y los días son un regalo en los que lo obligado es disfrutar de las tareas sin importar el tiempo que se invierte.
Qué diferencia... Ayer vine de esa tierra, porque de lunes a sábado aún hay que trabajar entre naranjos, pero cuando se acabe la campaña me subo y no bajo hasta septiembre, je je.
Te vi después de descargar y cortar la leña que nos trajimos... que esta casa que nos alberga los inviernos es muy fría y allá tenemos buen material para calentar cualquier ambiente.
Como digo muchas veces, allá ni luz ni agua se pagan, son un regalo... y la comida se comparte con los animalillos del lugar.
Qué preciosidad disfrutar de las pequeñas cosas que no tienen precio... hasta se ve el mar desde la porche aunque esté a más de setenta kilómetros... en los días claros.
Precioso atardecer el que me traes, Mariposa Ale, y desde esta vieja casona te lo agradezco infinitamente.
Besos...

Ahhh de casualidad ¿necesitas una ayudante para trabajar entre los naranjos?, confieso no tener experiencia alguna, pero puedo aprender jajajajaja no tengo problema con la comida y compartirla con los animalitos, el frío se quita trabajando y sí no pos ya te ayudo también con la leña, con tal de sentarme a ver esos atardeceres y amaneceres que deben ser incomparables, en verdad me alegra mucho las ideas leer un poco de tus jornadas, que tengas un excelente fin de semana, besos.
 
Ahhh de casualidad ¿necesitas una ayudante para trabajar entre los naranjos?, confieso no tener experiencia alguna, pero puedo aprender jajajajaja no tengo problema con la comida y compartirla con los animalitos, el frío se quita trabajando y sí no pos ya te ayudo también con la leña, con tal de sentarme a ver esos atardeceres y amaneceres que deben ser incomparables, en verdad me alegra mucho las ideas leer un poco de tus jornadas, que tengas un excelente fin de semana, besos.
De mi Tierra vengo, de pasar el fin de semana en la montaña mientras aquí en los llanos celebraban las Fallas, que es la festividad de san José. Mañana tocan naranjos y ahí siempre se agradecen las manos y buenos contertulios para pasar el día. La experiencia ya vendrá después, je je.

Entre el refugio de montaña y los campos andamos. Al refugio lo llamo mi país, a los campos mi trabajo. La lástima es que en el trabajo paso ocho meses y en mi país solo cuatro… pero bueno, antes de cambiar de oficio solo tenía una semana de vacaciones al año. Prefiero ser jornalero que empresario je je je.

Recuerda que mañana suena el despertador a las 5,45, a las 6,30 salimos de la oficina (que es un bar) y nos vamos destino a los campos que en ocasiones están a casi 100 kilómetros. Trae guantes y gorra,losl bocadillos para el almuerzo los preparo yo. Puedes traer compañía, je je.

Besos al atardecer.
 
De mi Tierra vengo, de pasar el fin de semana en la montaña mientras aquí en los llanos celebraban las Fallas, que es la festividad de san José. Mañana tocan naranjos y ahí siempre se agradecen las manos y buenos contertulios para pasar el día. La experiencia ya vendrá después, je je.

Entre el refugio de montaña y los campos andamos. Al refugio lo llamo mi país, a los campos mi trabajo. La lástima es que en el trabajo paso ocho meses y en mi país solo cuatro… pero bueno, antes de cambiar de oficio solo tenía una semana de vacaciones al año. Prefiero ser jornalero que empresario je je je.

Recuerda que mañana suena el despertador a las 5,45, a las 6,30 salimos de la oficina (que es un bar) y nos vamos destino a los campos que en ocasiones están a casi 100 kilómetros. Trae guantes y gorra,losl bocadillos para el almuerzo los preparo yo. Puedes traer compañía, je je.

Besos al atardecer.

Qué buena estrategia la tuya jajajaja, refugiarte en la montaña para recobrar el equilibrio emocional, no hay problema, no le temo al trabajo, aunque termine molida jajaja, tampoco me agrada mucho eso de ser empresaria, aunque pensándolo bien, no lo soy jajaja.

5:45 es mi hora de iniciar el día normalmente así que no me costará levantarme, sí hay café en el bar con gusto paso lista jajaja, en caso contrario, me preparo el café y lo tomo por el camino. Guantes y gorra prevenidos, entonces yo llevo el postre jajaja, veré de sonsacar a mi querido capitán jajaja.

Que tengas un lindo fin de semana en la montaña, tráeme un poco de aire puro y fotos de tus singulares vecinitos, besos.
 
I

Asoma el sol por la sierra de Levante,
desde el mar que se divisa en la distancia,
y este cuerpo mío se incorpora
sin llegar a acomodar todos los huesos
en sus respectivos huecos.
Ya se irán calentando con un café primero,
después con un almuerzo
capaz de integrarlo todo:
las tareas, los órganos, los deseos.
Solo las vistas ya ayudan
en el empeño.
Café cumplido y ahora, posiblemente,
me regale un paseo.

II
Para la comida,
nada especial.
La nevera de gas propone,
y las ganas y un hambre de seguir
y una sed
que con solo beber se sacia.
Uno se dispone
a seguir al pie del terreno
y de lo que apetezca;
a ras de suelo
y con la mente en las nubes.
Suena la radio,
me muevo.

III
Se consume la tarde,
llega a su hora la noche
y llega hasta el tuétano
este cansancio mío.
Pero me queda la satisfacción
de haber aprovechado las horas
entre piedras, tierra y músculos
capaces de abrir caminos
donde el bosque los cierra.
Me tomo una cerveza
y escribo lo que se cuece
debajo de estas canas
acolchadas de polvo y restos de brezo.
Hora de aclararlas
y de refrescar los sudores
con una ducha fresca.
Después cena
y a relajarse en una cama
con vistas a la luna.
Esa es mi tierra;
la que me ha ido construyendo en las alturas,
entre barrancos y desniveles,
con mis manos y otras manos.
Y en ella soy… y somos...
mientras se pueda.
Tu tierra es bella y sagrada, por el sol, las cabras, el agua, las montañas y esa leña que calienta la casa, el hogar, en ese calor está la Patria, donde se trabaja y se siembra y se cosecha, a pesar del cansancio de los huesos, tanta belleza y sosiego.
Preciosa cotidianidad pintan tus versos, todo es tan cierto y sentido en ellos que nos trasladas. Abrabesos amigo Mago Alonso, me gustó mucho, pero muy mucho estar un rato contigo, hasta el aroma del café.
 
I

Asoma el sol por la sierra de Levante,
desde el mar que se divisa en la distancia,
y este cuerpo mío se incorpora
sin llegar a acomodar todos los huesos
en sus respectivos huecos.
Ya se irán calentando con un café primero,
después con un almuerzo
capaz de integrarlo todo:
las tareas, los órganos, los deseos.
Solo las vistas ya ayudan
en el empeño.
Café cumplido y ahora, posiblemente,
me regale un paseo.

II
Para la comida,
nada especial.
La nevera de gas propone,
y las ganas y un hambre de seguir
y una sed
que con solo beber se sacia.
Uno se dispone
a seguir al pie del terreno
y de lo que apetezca;
a ras de suelo
y con la mente en las nubes.
Suena la radio,
me muevo.

III
Se consume la tarde,
llega a su hora la noche
y llega hasta el tuétano
este cansancio mío.
Pero me queda la satisfacción
de haber aprovechado las horas
entre piedras, tierra y músculos
capaces de abrir caminos
donde el bosque los cierra.
Me tomo una cerveza
y escribo lo que se cuece
debajo de estas canas
acolchadas de polvo y restos de brezo.
Hora de aclararlas
y de refrescar los sudores
con una ducha fresca.
Después cena
y a relajarse en una cama
con vistas a la luna.
Esa es mi tierra;
la que me ha ido construyendo en las alturas,
entre barrancos y desniveles,
con mis manos y otras manos.
Y en ella soy… y somos...
mientras se pueda.


Ohhhhhh, qué ganas de mezclarme con el brezo. Un paisaje de ensueño el tuyo, sobre todo porque lo describes con un gran respeto y cariño a tu entorno.

No me resulta nada complicado imaginar tus momentos, embaucadores como la cálida brisa, fluidos como el agua . Hermoso Alonso, muy hermoso.

Un abrazo!

Palmira
 
I

Asoma el sol por la sierra de Levante,
desde el mar que se divisa en la distancia,
y este cuerpo mío se incorpora
sin llegar a acomodar todos los huesos
en sus respectivos huecos.
Ya se irán calentando con un café primero,
después con un almuerzo
capaz de integrarlo todo:
las tareas, los órganos, los deseos.
Solo las vistas ya ayudan
en el empeño.
Café cumplido y ahora, posiblemente,
me regale un paseo.

II
Para la comida,
nada especial.
La nevera de gas propone,
y las ganas y un hambre de seguir
y una sed
que con solo beber se sacia.
Uno se dispone
a seguir al pie del terreno
y de lo que apetezca;
a ras de suelo
y con la mente en las nubes.
Suena la radio,
me muevo.

III
Se consume la tarde,
llega a su hora la noche
y llega hasta el tuétano
este cansancio mío.
Pero me queda la satisfacción
de haber aprovechado las horas
entre piedras, tierra y músculos
capaces de abrir caminos
donde el bosque los cierra.
Me tomo una cerveza
y escribo lo que se cuece
debajo de estas canas
acolchadas de polvo y restos de brezo.
Hora de aclararlas
y de refrescar los sudores
con una ducha fresca.
Después cena
y a relajarse en una cama
con vistas a la luna.
Esa es mi tierra;
la que me ha ido construyendo en las alturas,
entre barrancos y desniveles,
con mis manos y otras manos.
Y en ella soy… y somos...
mientras se pueda.

leía y os juro me he levantao de puntas para ver el horizonte que nos cuentas jeje, al final lo vi en la satisfacción de una vida productiva, oléeee, aunque hoy te canjeo el café por un buen whisky, que ya es sabadito y la noche lo amerita, saludines amigo
 
Qué buena estrategia la tuya jajajaja, refugiarte en la montaña para recobrar el equilibrio emocional, no hay problema, no le temo al trabajo, aunque termine molida jajaja, tampoco me agrada mucho eso de ser empresaria, aunque pensándolo bien, no lo soy jajaja.

5:45 es mi hora de iniciar el día normalmente así que no me costará levantarme, sí hay café en el bar con gusto paso lista jajaja, en caso contrario, me preparo el café y lo tomo por el camino. Guantes y gorra prevenidos, entonces yo llevo el postre jajaja, veré de sonsacar a mi querido capitán jajaja.

Que tengas un lindo fin de semana en la montaña, tráeme un poco de aire puro y fotos de tus singulares vecinitos, besos.
Pues ya pasó un tiempo, pero vuelvo al poema y a los amigos. Traigo aire fresco y me quedan unos días antes de volver a la batalla citrícola.
Un gran abrazo, Mariposa de las Cuevas, y perdón por la tardanza.
 
Tu tierra es bella y sagrada, por el sol, las cabras, el agua, las montañas y esa leña que calienta la casa, el hogar, en ese calor está la Patria, donde se trabaja y se siembra y se cosecha, a pesar del cansancio de los huesos, tanta belleza y sosiego.
Preciosa cotidianidad pintan tus versos, todo es tan cierto y sentido en ellos que nos trasladas. Abrabesos amigo Mago Alonso, me gustó mucho, pero muy mucho estar un rato contigo, hasta el aroma del café.
Hola Ropi, a la vuelta un año más de mi patria, mi país, mi tierra que es la de todos... pero mía y suyo yo.
Van creciendo los árboles plantados y las hierbas aromáticas; algunas, algunos sucumben bajo las patas unguladas o los dientes rumiantes, pero así es la montaña y a sus moradores pertenece. Nosotros solo somos sus invitados. Nos llevamos bien.

Besos y café, Ropi, a ritmo de coro desde mi tierra a la tuya.
 
Ohhhhhh, qué ganas de mezclarme con el brezo. Un paisaje de ensueño el tuyo, sobre todo porque lo describes con un gran respeto y cariño a tu entorno.

No me resulta nada complicado imaginar tus momentos, embaucadores como la cálida brisa, fluidos como el agua . Hermoso Alonso, muy hermoso.

Un abrazo!

Palmira
Hola Palmira, a la vuelta de mi diminuto país, un año más. Y digo "mi país" porque me siento agusto con sus habitantes autóctonos.
Menos cuatro moscas, cinco hormigas y seis avispas, hemos sobrevivido todos; es más, las cabras y los zorros han engordado ante la atenta mirada de mis gatos, je je.

Un abrazo gigante, Palmira, y muchas gracias por... porque sí.
 
I

Asoma el sol por la sierra de Levante,
desde el mar que se divisa en la distancia,
y este cuerpo mío se incorpora
sin llegar a acomodar todos los huesos
en sus respectivos huecos.
Ya se irán calentando con un café primero,
después con un almuerzo
capaz de integrarlo todo:
las tareas, los órganos, los deseos.
Solo las vistas ya ayudan
en el empeño.
Café cumplido y ahora, posiblemente,
me regale un paseo.

II
Para la comida,
nada especial.
La nevera de gas propone,
y las ganas y un hambre de seguir
y una sed
que con solo beber se sacia.
Uno se dispone
a seguir al pie del terreno
y de lo que apetezca;
a ras de suelo
y con la mente en las nubes.
Suena la radio,
me muevo.

III
Se consume la tarde,
llega a su hora la noche
y llega hasta el tuétano
este cansancio mío.
Pero me queda la satisfacción
de haber aprovechado las horas
entre piedras, tierra y músculos
capaces de abrir caminos
donde el bosque los cierra.
Me tomo una cerveza
y escribo lo que se cuece
debajo de estas canas
acolchadas de polvo y restos de brezo.
Hora de aclararlas
y de refrescar los sudores
con una ducha fresca.
Después cena
y a relajarse en una cama
con vistas a la luna.
Esa es mi tierra;
la que me ha ido construyendo en las alturas,
entre barrancos y desniveles,
con mis manos y otras manos.
Y en ella soy… y somos...
mientras se pueda.

No tienes ni idea la felicidad que me da leerte, porque es un día cualquiera en tu mundo de rocas, de animalitos que te visitan y los que tu cobijas en tu cabaña. Me imagino y no sabes como me identifico en un día como hoy pleno de sol en mi tierra. Entre el cerro famoso el Uritorco y las Gemelas, son dos cerros que veo desde mi ventana y cuando tomo ese sol como rutina.
Tengo una gatita que me acompaña mientras transcurre la cuarentena, estoy sola mis hijos en Bs.As. pero estoy tan nutrida de tanta naturaleza.
Feliz de venir , buscarte en este foro de tensones y leer buena poesía.
Un abrazote y espero que te cuides Vincent.
 
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