Sira
Poeta fiel al portal
El sabor sosegado del té,
la amarga negrura del café,
o el resplandor ambarino
del albariño dejando estelas
de lágrimas sobre mi copa.
Ninguno podría suplantar
la tibia calidez que enmarca
mis mejillas cuando me miras
con esas pupilas cetrinas,
encendidas por una miríada
de emociones solapadas que se
desbordan en cada parpadeo
y en cada melancólica alborada.
Por mucho que sepamos que,
tú y yo, no podremos nunca ser.
la amarga negrura del café,
o el resplandor ambarino
del albariño dejando estelas
de lágrimas sobre mi copa.
Ninguno podría suplantar
la tibia calidez que enmarca
mis mejillas cuando me miras
con esas pupilas cetrinas,
encendidas por una miríada
de emociones solapadas que se
desbordan en cada parpadeo
y en cada melancólica alborada.
Por mucho que sepamos que,
tú y yo, no podremos nunca ser.
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