Manuel Trigo
Poeta recién llegado
Cuando tenía tu corazón entre mis brazos
y el mío en un instante eterno de tus piernas.]
El sutil suave de la seda de tu vivo sudario
corto de mi dedo corazón la yema.
Tenso lo mío físico pero mi alma descansaba,]
tal tu cuello latía en la palma de mi mano.
Tu viento traía de ti una tormenta de calma
y de tu piel con la mía un soneto italiano.
Tus ojos y los míos veían lo mismo,
el amor de tu vientre que no era más que amor.]
Era lo único que inspiraba tu breve calor.
Tus oídos y los míos oían lo mismo,
sólo nuestro fuego y nuestra alma se oía.
Era lo único que ser siempre amor inspiraría.]
y el mío en un instante eterno de tus piernas.]
El sutil suave de la seda de tu vivo sudario
corto de mi dedo corazón la yema.
Tenso lo mío físico pero mi alma descansaba,]
tal tu cuello latía en la palma de mi mano.
Tu viento traía de ti una tormenta de calma
y de tu piel con la mía un soneto italiano.
Tus ojos y los míos veían lo mismo,
el amor de tu vientre que no era más que amor.]
Era lo único que inspiraba tu breve calor.
Tus oídos y los míos oían lo mismo,
sólo nuestro fuego y nuestra alma se oía.
Era lo único que ser siempre amor inspiraría.]