Era injusta
al creerse sola,
atenta estuve
a sus movimientos,
miraba por encima
del hombro, más
no advertía
mi presencia.
Inclinaba la cabeza
y no lograba verme,
poco crédito me daba
en ese sentirse sola,
pues siempre le fui,
a sus pies tendida,
fiel y constante
siendo su sombra.