Paolo Luna
Poeta adicto al portal
El día oscuro en que mis ojos fieles
te busquen sin cesar,
serán los años que de sombras visten
y no dejan mirar,
mas muy dentro mi mente
te habrá de dibujar.
El día frio en que mis brazos fuertes
ya no te den calor,
serán los años que nos vuelven magros,
mas no falta el valor
para que aun mis manos
te toquen con amor.
La tarde aquella en que mi voz tan firme
no pueda recitar,
serán los años que al silencio llaman,
mas mi alma gritará
y allí mi boca entonces
te habrá de susurrar.
La tarde tibia en que tu piel de seda
se oculte en el ayer,
serán los años que dejaron huellas
de llanto y de placer,
y allí mi piel ajada
te habrá de agradecer.
La noche fresca que un otoño frío
se empiece a despedir,
quizás renazcan en tus bellos brazos
las ganas de vivir,
mas con tus dulces besos
eterno he de dormir.
La noche aquella en que mi amor ausente,
te cuente de los dos,
serán dos almas con tu amor y el mío
en una sola voz
y viviremos siempre
unidos junto a Dios.
te busquen sin cesar,
serán los años que de sombras visten
y no dejan mirar,
mas muy dentro mi mente
te habrá de dibujar.
El día frio en que mis brazos fuertes
ya no te den calor,
serán los años que nos vuelven magros,
mas no falta el valor
para que aun mis manos
te toquen con amor.
La tarde aquella en que mi voz tan firme
no pueda recitar,
serán los años que al silencio llaman,
mas mi alma gritará
y allí mi boca entonces
te habrá de susurrar.
La tarde tibia en que tu piel de seda
se oculte en el ayer,
serán los años que dejaron huellas
de llanto y de placer,
y allí mi piel ajada
te habrá de agradecer.
La noche fresca que un otoño frío
se empiece a despedir,
quizás renazcan en tus bellos brazos
las ganas de vivir,
mas con tus dulces besos
eterno he de dormir.
La noche aquella en que mi amor ausente,
te cuente de los dos,
serán dos almas con tu amor y el mío
en una sola voz
y viviremos siempre
unidos junto a Dios.
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