milagrosa
Poeta recién llegado
Seré tu mujer,
la que lava tus mañanas
en cataratas de fertilidad,
en aguas vírgenes
que se extraen de lo más profundo del planeta.
Tu mujer,
la que riegue tus humanidades de varón
y fecunde tu ambición de tenerme.
Seré tu mujer por todos los tiempos,
la te que sacia cual leche materna
que nace de lo más profundo de mis entrañas,
y no te quedarán vacíos por el cuerpo
ningún rincón claro de mediodía
padecerá si está mi cuerpo gélido
de piel clara amorenándote cada sentido,
tiñéndote el pensamiento
con los sumisos gemidos de mi existencia.
Tu mujer, la que destile tus manantiales,
la que conoce tus diversidades,
la que se pierde en tu naturaleza
y la fecunda,
la llena,
la destapa
y se maravilla extasiada de tu ser.
Tu mujer, la que llega donde nadie sabe llegar,
la que siembra en tus tierras
y al llegar la cosecha se adormece en ti
con infinita entrega,
con infinito amor.
Seré tu mujer la que se pierde en tus bosques,
la que suplicante pide más de tu entrega,
más del movimiento extasiado de tu cuerpo,
más de tu humedad.
Tu mujer, la que fecunda tu vida en el vientre,
la que se sacia de tus mares,
de tus aires,
de tus desiertos,
la que desnuda te produce morbo,
calentura,
exasperación.
Tu mujer, la que maravillada se funde
en cada parte de tu cuerpo
y se vuelve una sobre tu cuerpo desnudo,
una hecha para ti,
una adherida a tu cuerpo,
una eternamente para ti.
la que lava tus mañanas
en cataratas de fertilidad,
en aguas vírgenes
que se extraen de lo más profundo del planeta.
Tu mujer,
la que riegue tus humanidades de varón
y fecunde tu ambición de tenerme.
Seré tu mujer por todos los tiempos,
la te que sacia cual leche materna
que nace de lo más profundo de mis entrañas,
y no te quedarán vacíos por el cuerpo
ningún rincón claro de mediodía
padecerá si está mi cuerpo gélido
de piel clara amorenándote cada sentido,
tiñéndote el pensamiento
con los sumisos gemidos de mi existencia.
Tu mujer, la que destile tus manantiales,
la que conoce tus diversidades,
la que se pierde en tu naturaleza
y la fecunda,
la llena,
la destapa
y se maravilla extasiada de tu ser.
Tu mujer, la que llega donde nadie sabe llegar,
la que siembra en tus tierras
y al llegar la cosecha se adormece en ti
con infinita entrega,
con infinito amor.
Seré tu mujer la que se pierde en tus bosques,
la que suplicante pide más de tu entrega,
más del movimiento extasiado de tu cuerpo,
más de tu humedad.
Tu mujer, la que fecunda tu vida en el vientre,
la que se sacia de tus mares,
de tus aires,
de tus desiertos,
la que desnuda te produce morbo,
calentura,
exasperación.
Tu mujer, la que maravillada se funde
en cada parte de tu cuerpo
y se vuelve una sobre tu cuerpo desnudo,
una hecha para ti,
una adherida a tu cuerpo,
una eternamente para ti.